¿Qué dice la Biblia?
Como creyente, recibes al Espíritu Santo en el momento de la salvación, cuando depositas tu fe en Jesucristo (Efesios 1:13). En el Antiguo Testamento, el Espíritu llenaba temporalmente a ciertas personas para tareas específicas (Éxodo 31:1-5; Deuteronomio 34:9). En el Nuevo Testamento, todos los creyentes son morada permanente del Espíritu (Romanos 8:9). La morada del Espíritu es distinta a ser «lleno del Espíritu», lo cual puede ocurrir múltiples veces para dar poder o guía. Las Escrituras confirman que el Espíritu Santo sella y marca a cada creyente como propiedad de Dios en el momento de la conversión. Comprender esto te ayuda a reconocer que nunca estás espiritualmente solo y que siempre cuentas con la presencia de Dios dentro de ti.