¿Cómo puedo tener una relación personal con Dios?

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Del Antiguo Testamento

  • Al principio de la historia de la humanidad, Adán y Eva disfrutaban de una relación personal con Dios (Génesis 2). Sin embargo, a causa del pecado, esta relación se rompió (Génesis 3). Toda la humanidad tiene ahora una naturaleza pecaminosa y vive separada de Dios. ¿Hay alguna manera de que puedas ser perdonado de tu pecado y restaurado a una relación personal con Dios? Sí.

Del Nuevo Testamento

  • Comienzas una relación personal con Dios al recibir a Su Hijo Jesús, creyendo que Él es Dios y que pagó la condena por tus pecados para restaurarte a una relación con Él (Juan 1:12; Romanos 10:9).
  • Aceptas la muerte de Jesús como sustitución de la condena que tú deberías haber pagado por el pecado (Romanos 3:23; 6:23; Hebreos 10:10) y Su resurrección como victoria sobre el pecado y la muerte (1 Corintios 15:54-57; 1 Corintios 15:22, 54-57).
  • Cuando confías en Jesús para el perdón de los pecados, recibes vida eterna (Juan 3:16) y vida en abundancia (Juan 10:10).
  • Inicias una relación personal con Dios por medio de la fe. Estás muerto en tu pecado y solo Cristo puede salvarte y restaurarte a la comunión con Dios (Efesios 2:1-5; Colosenses 2:13).
  • Efesios 2:8-10 enseña que tener una relación personal con Dios es algo que Él te ofrece por Su gracia. No te ganas tu relación con Dios; la recibes como un don gratuito:
  • “Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”

Implicaciones para hoy

Muchos piensan que la salvación, o aceptar a Jesús como Salvador, es simplemente una manera de ir al cielo, y lo es. Sin embargo, la salvación es mucho más: es la manera en que puedes tener una relación personal con Dios. Tu relación con Dios te da una vida abundante para ahora y para la eternidad (Juan 10:10). Tu relación personal con Dios también produce gran gozo. Primera de Pedro 1:8 habla del gozo de la salvación: “a quien sin haber visto, ustedes lo aman, y a quien ahora no ven, pero creen en Él, y se regocijan grandemente con gozo inefable y lleno de gloria,” Una vez que inicias una relación con Dios, estás llamado a cultivarla. El Espíritu de Dios vive en ti (Juan 14:15-17) y te enseña la verdad (Juan 16:13), te hace crecer en el fruto del Espíritu (amor, alegría y paz, por ejemplo; véase Gálatas 5:22-23), te capacita para usar tus habilidades para ayudar a los demás (Efesios 2:10; 4:12-13) y te hace vivir como sal y luz en un mundo de tinieblas (Mateo 5:14-16). Él te ayuda a dar muerte al pecado y a vivir como Dios quiere que vivas, y no como un esclavo del pecado (Romanos 6:1-23; Filipenses 2:12-13). Una relación personal con Dios cambia tu vida ahora y por el resto de la eternidad. Romanos 10:9 dice: “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.” Dios te ofrece perdón y una relación con Él; solo tienes que aceptarlo. ¿Estás dispuesto a poner tu fe en Jesucristo como tu Salvador y a recibir este regalo gratuito de la vida eterna? Si es así, puedes hacerlo ahora mismo. No hay ninguna oración especial que debas orar para hacerlo. Sin embargo, la siguiente oración es una que puedes utilizar para expresar tu aceptación de Jesucristo como tu Salvador: “Querido Dios, me doy cuenta de que soy un pecador y que nunca podría alcanzar el cielo por mis propias buenas obras. Ahora mismo pongo mi fe en Jesucristo como el Hijo de Dios, que vivió una vida perfecta, murió y resucitó de entre los muertos para darme la vida eterna e invitarme a una relación personal contigo. Por favor, perdona mis pecados y ayúdame a vivir para Ti. Gracias por aceptarme y darme la vida eterna”. ¿Has tomado una decisión por Cristo gracias a lo que has leído aquí? Si es así, haz clic en el botón “Hoy he aceptado a Cristo” que aparece a continuación.

Comprende

  • El pecado separa a la humanidad de Dios, pero a través de Jesús, esta relación rota puede ser restaurada.
  • Confiar en la muerte y resurrección de Jesús trae perdón, vida eterna y vida abundante ahora.
  • El Espíritu de Dios habita en ti como creyente en una relación personal, guiándote, transformándote y dándote poder para vivir de acuerdo con Sus caminos y para reflejar Su amor.

Reflexiona

  • ¿Cómo ha afectado el pecado tu relación con Dios, y qué significa para ti tener esa relación restaurada a través de Jesús?
  • ¿Cómo ha transformado tu visión de la eternidad una relación personal con Jesús?
  • ¿Cómo ha cambiado tu sentido de propósito, alegría y dirección en la vida el confiar en Jesús?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo entiendes el papel de Dios y el tuyo al tener una relación personal con Él?
  • ¿Cómo transforma el Espíritu de Dios tu vida e influye en cómo reflejas Su amor hacia los demás?
  • ¿Cómo puedes ayudar a los demás a cultivar una relación personal y más profunda con Dios en tu vida cotidiana?