¿Qué dice la Biblia?
El Espíritu Santo desempeñó un papel vital en el Antiguo Testamento: en la creación, impulsando la formación del universo y dando vida a los seres humanos. Trabajó de forma única en las vidas de los individuos, enseñándoles, guiándoles y capacitándoles para llevar a cabo los planes de Dios, desde Sansón hasta David. El Espíritu también manifestó la presencia de Dios, convenciendo, instruyendo y sosteniendo a Su pueblo, mientras luchaba contra el mal. Dios prometió que un día el Espíritu Santo sería derramado sobre Su pueblo. Los profetas predijeron que el Mesías recibiría la fuerza del Espíritu, profecía que se cumplió en el bautismo de Jesús. Hoy, el mismo Espíritu que actuó en el Antiguo Testamento sigue viviendo en los creyentes, dándoles poder y guiándoles en su caminar diario con Dios.