¿Qué dice la Biblia?
El sello del Espíritu Santo es la marca de Dios que indica propiedad, protección y la seguridad de que le pertenecemos. En el Antiguo Testamento, señales como la circuncisión, el día de reposo y la venida del Espíritu de Dios sobre las personas presagiaban este sello permanente. Ahora que Jesús ha muerto, resucitado y ascendido al cielo, el Espíritu sella a los creyentes en el momento de la salvación, garantizando nuestra herencia eterna en Cristo (Efesios 1:13-14). Este sello no solo confirma que somos hijos de Dios, sino que también nos protege de los ataques espirituales y nos capacita para vivir para Él. El sello del Espíritu Santo nos da a los creyentes la confianza, la esperanza y la seguridad de que nuestra salvación está asegurada para siempre.