¿Qué dice la Biblia?
Un mediador es una especie de intermediario que ayuda en la comunicación y negociación entre dos o más partes diferentes. Jesús es nuestro mediador porque se interpone entre el Dios santo y la humanidad pecadora, logrando lo que nadie más podría (1 Timoteo 2:5; Hebreos 9:15). En el Antiguo Testamento, Moisés, los sacerdotes y los profetas servían como mediadores temporales, señalando hacia uno mayor que vendría (Deuteronomio 5:5; Hebreos 10:1-4). Moisés se interpuso entre Dios e Israel en el Sinaí, los sacerdotes ofrecieron repetidos sacrificios por el pecado y los profetas predijeron un siervo sufriente y un nuevo pacto de perdón (Éxodo 19:16-19; Isaías 53:5-6). Todas estas funciones se cumplieron y perfeccionaron en Jesús, que se ofreció a Sí mismo una vez para siempre como sacrificio inmaculado (Isaías 53:5-6). El Nuevo Testamento declara que solo hay “un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1 Timoteo 2:5), y por medio de Él obtenemos el perdón, la justicia y la vida eterna. A diferencia del antiguo pacto, que recordaba continuamente el pecado, el nuevo pacto establecido por Cristo proporciona una redención completa y la paz con Dios. Gracias a la obra consumada de Jesús, ya no necesitamos ofrendas repetidas ni mediadores humanos: a través de Jesús, tenemos acceso directo y duradero a Dios para siempre.