¿Qué dice la Biblia?
Las Escrituras se refieren al Espíritu Santo con pronombres masculinos, enfatizando Su persona, en lugar de describir una fuerza impersonal. Aunque la palabra hebrea ruach es gramaticalmente femenina, y la palabra griega pneuma es neutra, estas formas lingüísticas para “espíritu” no indican el género del Espíritu. El Espíritu realiza acciones que solo una persona puede hacer, como guiar, convencer, interceder y hacer milagros. Jesús llama específicamente “Él” al Espíritu y lo describe como un Ayudador, que enseña y conduce a la verdad. En última instancia, Dios trasciende el género humano, por lo que, aunque es apropiado referirse al Espíritu Santo en términos masculinos, Él es plenamente Espíritu y no hombre o mujer en un sentido humano.