¿Qué dice la Biblia?
Los Evangelios registran varios casos en los que personas que conocían bien a Jesús no lo reconocieron inmediatamente después de Su resurrección. Por ejemplo, María Magdalena, abrumada por el dolor, pensó que era el jardinero hasta que Él pronunció su nombre (Juan 20:15-16). A la luz del amanecer, siete discípulos que estaban pescando no se dieron cuenta de que el hombre que estaba en la orilla era Jesús hasta que Él les proporcionó una pesca milagrosa (Juan 21:4-7). En otro caso, Jesús apareció de repente en una habitación cerrada, y los discípulos, asustados, pensaron que era un espíritu hasta que mostró Sus heridas y comió con ellos (Lucas 24:37-43). En otro caso, Tomás no estaba dispuesto a creer los relatos ni a sus propios ojos hasta que vio las heridas de Jesús (Juan 20:24-29). Además de estas razones naturales y humanas, en un caso Dios impidió activamente que la gente reconociera a Jesús. En esa ocasión, dos discípulos que caminaban hacia Emaús se encontraron con Jesús por el camino. Dios impidió que lo reconocieran hasta más tarde esa noche, durante la cena (Lucas 24:15-16, 27, 31).