El Antiguo Testamento anticipa a Jesucristo como el Rey prometido, el Siervo sufriente, el Hijo divino y el Sacerdote eterno que salvaría a Su pueblo. El Nuevo Testamento revela que Jesús es Dios en carne humana, confirmado por Sus propias afirmaciones, el testimonio de Sus discípulos y Sus obras. Él vino a cargar con el castigo del pecado que solo Dios podía pagar, ofreciendo perdón y vida eterna a todos los que creen. La historia muestra que Jesús no puede reducirse simplemente a un maestro o profeta. Como argumentó C. S. Lewis, Jesús es Señor, mentiroso o lunático. La Biblia deja claro que Él es Señor, y nos llama a confiar en Él, seguirlo y recibir la salvación que ofrece.
Excepto los escépticos más endurecidos, casi todos reconocen que Jesucristo existió históricamente y caminó sobre la tierra hace unos dos mil años. Muchos creen que fue un profeta, un buen hombre o un gran maestro moral. Pero en la Biblia descubrimos que Jesucristo fue mucho más que un buen hombre, profeta o maestro. Como señaló C. S. Lewis en su libro Mero cristianismo, muchas personas todavía dicen: "Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto Su afirmación de ser Dios".
C. S. Lewis demuestra lo ilógico de esa postura al señalar lo que Jesús dijo acerca de Sí mismo. Si no creemos lo que Jesús dijo, entonces era un lunático o un mentiroso. Y si cualquiera de esas dos cosas fuera cierta, también tendríamos que rechazar la idea de que fue un profeta, maestro o buen hombre. Por lo tanto, Jesucristo es Dios en forma humana, como afirmó ser, o el hombre Jesús estaba loco o mentía.
Las personas de Su tiempo que se negaron a creer también intentaron silenciarlo. Lo escupieron, lo golpearon y dijeron que estaba loco. Él ya no camina físicamente entre nosotros en la tierra, pero también lo rechazamos cuando nos negamos a creer que es el Hijo de Dios y el Salvador de todos los que creen.
Porque Jesús es Dios, pudo declarar: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí" (Juan 14:6).
¿Quién es Jesucristo? Dios en forma humana. Este Dios vivo nos llama a creer, seguirlo y recibirlo. La Biblia deja claro que la neutralidad no es una opción: debemos rechazarlo como mentiroso o lunático, o confiar en Él como Señor y Salvador. Hoy nos invita a apartarnos del pecado, poner nuestra fe en Su obra terminada en la cruz y encontrar vida en Su nombre (Juan 3:16; Romanos 10:9–10).