Monergismo vs. sinergismo?

"Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras".

Con esas palabras, Agustín inició el debate histórico sobre monergismo vs. sinergismo. Agustín estaba diciendo, en esencia, que la humanidad, por sí misma, no puede obedecer a Dios ni hacer lo que Dios requiere. Un monje británico llamado Pelagio se opuso a la declaración de Agustín y argumentó que la humanidad puede responder a Dios sin ninguna participación por parte del Creador. Desde ese momento en el tiempo, el debate ha continuado y ha tomado varios giros interesantes.

En resumen, el monergismo (a menudo asociado con la teología reformada o el calvinismo) enseña que la salvación es solo obra de Dios. Cuando el Espíritu Santo regenera y salva a una persona, lo hace independientemente de cualquier cooperación de la naturaleza humana no regenerada de una persona. Por lo tanto, Dios recibe toda la gloria y el crédito por la salvación de una persona.

Por el contrario, el sinergismo (la mayoría de las veces asociada con el arminianismo) afirma que la salvación requiere la cooperación entre Dios y el individuo. Hay varias opiniones dentro del sinergismo con respecto a cuánto debe hacer Dios antes de que una persona responda al evangelio, pero la creencia general es que un individuo puede resistir el llamado de Dios a la salvación y, de hecho, tiene la última palabra sobre su destino eterno.

Monergismo vs. Sinergismo: ¿De qué lado está el correcto?

Primero hay que decir que hay teólogos eruditos en ambos lados que aman a Dios y están comprometidos con la causa del evangelio. En segundo lugar, la cantidad de literatura dedicada a defender cada posición es literalmente sin medida, por lo que un pequeño artículo como este solo puede tocar brevemente el debate.

Dicho esto, el asunto se puede reducir principalmente a dos preguntas principales que, cuando se responden, pueden proporcionar alguna dirección. La primera pregunta es, ¿tiene un no creyente la capacidad moral / espiritual de responder al llamado del evangelio por sí mismo?

En verdad, esta es la pregunta clave que impulsa a todo lo demás en la discusión de monergismo vs. sinergismo. ¿Cuán "libres" estamos con respecto a nuestra respuesta al llamado de salvación de Dios? En su debate escrito con Erasmo, Martín Lutero (que defendía el monergismo) dijo: "Te alabo y te encomiendo en gran medida por esto también, que a diferencia de todo lo demás, solo has atacado el verdadero problema, la esencia del asunto en disputa". Lutero elogió a Erasmo por enfocarse en este tema por encima de todo lo demás en sus argumentos: la cuestión de la capacidad moral de una persona para responder a la llamada de Dios.

En un extremo del espectro están las enseñanzas de Pelagio, quien creía que los no cristianos pueden responder al llamado del evangelio sin ninguna ayuda de Dios en absoluto. Sin embargo, un examen detallado de las Escrituras cuenta una historia diferente.

Jesús hace la simple declaración: "Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final" (Juan 6:44). Repite el mismo testimonio más adelante en el mismo capítulo: "Así que [Jesús] añadió: Por esto les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre.'" (Juan 6:65).

La declaración de Jesús, "Nadie puede venir" es un negativo universal; se aplica a todos. Es explícito y fácil de entender: nadie puede venir a Cristo "a menos que" (la condición necesaria) Dios el Padre atraiga a la persona. ¿Por qué? ¿Es una incapacidad física?

No, la Biblia dice que es una inhabilidad moral / espiritual: "La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo." (Romanos 8:6-7). Pablo también dice: "El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente." (1 Corintios 2:14).

En resumen, la Biblia declara que todos se apartan y se rebelan contra Dios (Romanos 3: 10-11) y están muertos desde el punto de vista de poder responder al evangelio de Dios. Pablo dice: "En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia." (Efesios 2:1-2).

Los sinergistas no pelagianos y todos los monergistas concuerdan en que un no cristiano no puede venir a Cristo por su cuenta y, abandonado a sí mismo, pasará una eternidad separado de Dios. Tanto el sinergista como el monergista testifican que Dios debe intervenir en nombre del incrédulo para que la persona pueda ser salva.

Esto, entonces, lleva a la segunda pregunta clave a ser respondida: ¿Cómo posibilita Dios que un incrédulo acepte el llamado del evangelio y, una pregunta no menos importante, ¿le da tal habilidad a todos?

En cuanto a la primera parte de la pregunta, si nadie puede venir a Cristo a menos que Dios el Padre lo atraiga, ¿qué le hace Dios exactamente al incrédulo para que acepte el evangelio? ¿Cómo interviene Dios? Un extracto del libro de Hechos proporciona un ejemplo del ministerio de Pablo: "El sábado salimos a las afueras de la ciudad, y fuimos por la orilla del río, donde esperábamos encontrar un lugar de oración. Nos sentamos y nos pusimos a conversar con las mujeres que se habían reunido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, adoraba a Dios. Era de la ciudad de Tiatira y vendía telas de púrpura. Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo. "(Hechos 16: 13-14, énfasis añadido).

Este pasaje demuestra explícitamente lo que se llama en el pensamiento monergista el llamado "irresistible" o "eficaz de Dios". Dios primero se movió sobre el corazón de Lidia y le permitió responder positivamente al mensaje de Pablo. Una vez hecho esto, ella vino libremente a Cristo tal como Jesús dijo: " Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo." (Juan 6:37, énfasis añadido). Parece una deducción razonable que, sin que Dios se mueva sobre el corazón de Lidia, ella no se habría salvado.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta: ¿Dios atrae a todas las personas y les da la capacidad de creer? El sinergista afirma "sí" y el monergista "no". ¿Quién está en lo correcto?

El sinergista afirma que Dios proporciona lo que se llama "gracia preveniente" a todas las personas, lo que los despierta de la muerte espiritual y les permite aceptar o rechazar el evangelio. Sin embargo, falta apoyo bíblico para tal noción. De hecho, no hay ninguna declaración explícita en ninguna parte de las Escrituras que describa el concepto de la gracia preveniente. Los sinergistas apuntan a Juan 1: 9 y Juan 12:32; sin embargo, cuando estos versículos se examinan exegéticamente, ninguno apoya la idea de la gracia preveniente.

Por el contrario, la enseñanza monergista de la gracia irresistible o eficaz se enseña en muchos lugares. Un pasaje que refuta la noción de gracia preveniente y apoya la gracia efectiva está en la primera carta de Pablo a los Corintios: "Los judíos piden señales milagrosas y los gentiles buscan sabiduría, mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado. Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos, y es locura para los gentiles, pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. " (1 Corintios 1:22-24).

En este pasaje, Pablo divide a toda la humanidad en dos categorías, judíos y no judíos, y dice que se extiende un llamado global a la salvación a ambos grupos de personas. Luego hace referencia a un subconjunto de judíos y no judíos que son "los que Dios ha llamado". Solo estos son los que llegan a la salvación, los que reciben el llamado eficaz de Dios. Los otros (los "no llamados") escuchan el llamado global del evangelio, pero para ellos es un obstáculo o una tontería.

Esta declaración de Pablo claramente refuta la noción de que la gracia preveniente se da a todos; más bien, apoya la enseñanza de que solo aquellos a quienes Dios quiere regenerar llegan a la fe en Cristo. El llamado eficaz no puede ser universal, según las enseñanzas del apóstol: hay judíos y gentiles que no han sido llamados, y hay judíos y gentiles que han sido llamados. Los que han sido llamados son salvados a través del mensaje del evangelio, lo que indica que la gracia de Dios siempre es efectiva, logrando lo que Dios quiere.

En resumen, el debate entre el monergismo y el sinergismo se ha desarrollado durante siglos y no se le puede dar justicia en un artículo tan breve como este. Sin embargo, gran parte de la disputa se puede resumir en las dos preguntas clave que acabamos de abordar.

En cuanto a si un no creyente tiene la capacidad moral de venir a Dios por su cuenta, las Escrituras son claras en que la respuesta es "no". Siendo ese el caso, la siguiente pregunta, si Dios permite que todos vengan a Cristo, también se responde negativamente. En cambio, Dios llama solo a aquellos que ha elegido. Aquellos que han sido llamados vienen voluntariamente, pero solo después de que el Espíritu Santo de Dios les da la fe para creer (Efesios 2:8-9).

El resultado final es que Dios recibe toda la alabanza y gloria por la salvación en la vida de una persona. Como dice el gran predicador puritano Jonathan Edwards: "Los que han recibido la salvación deben atribuirla únicamente a la gracia soberana, y darle toda la alabanza a Él, quien los diferencia de los demás".

En otras palabras, Agustín tenía razón. Dios debe otorgar a su pueblo la capacidad de obedecer las cosas que Él ordena y desea que ellos hagan.



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