¿Es Jesucristo Dios?

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En resumen:

Jesús es plenamente Dios, como afirman Sus palabras, acciones y el testimonio de los apóstoles. La deidad de Jesús es fundamental para la salvación: solo el Hijo de Dios podía soportar el castigo por tus pecados y vencer a la muerte para darte la vida eterna.

Del Antiguo Testamento

  • Cuando Moisés preguntó a Dios qué decir a los hebreos si le preguntaban quién le había enviado para liberarlos, Dios respondió: “Y dijo Dios a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY», y añadió: «Así dirás a los israelitas: “YO SOY me ha enviado a ustedes” (Éxodo 3:14). Durante el ministerio de Jesús, los fariseos respondieron con amenazas de muerte porque dijo “Yo soy”, refiriéndose al nombre y la naturaleza de Dios para describirse a Sí mismo.
  • La Ley mosaica ordenaba la lapidación de cualquier persona que blasfemara el nombre de Dios: “Hablarás a los israelitas y les dirás: “Si alguien maldice a su Dios, llevará su pecado. Además, el que blasfeme el nombre del Señor, ciertamente ha de morir; toda la congregación ciertamente lo apedreará. Tanto el extranjero como el nativo, cuando blasfeme el Nombre, ha de morir” (Levítico 24:15-16).

Del Nuevo Testamento

  • El apóstol Juan indicó la deidad de Jesús cuando en su evangelio dice: “y el Verbo era Dios” y “El Verbo se hizo carne” (Juan 1:1, 14); el Verbo es otro nombre de Jesús. Jesús no afirmó ser el Padre, sino que era igual al Padre en esencia y naturaleza.
  • En Su sabiduría, esta debió de ser la mejor manera de mostrarte a ti, una criatura finita, que Dios podía ser soberano y estar en Su trono en el cielo y, al mismo tiempo, tender la mano, en forma humana, para salvar a la humanidad.
  • El discípulo Tomás también expresa la deidad de Jesús diciendo: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28).
  • Jesús dice a los fariseos: “Yo y el Padre somos uno” (Juan 10:30). Esto enfureció tanto a los fariseos que estaban dispuestos a apedrearlo, diciendo: “No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque Tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33). Los judíos comprendieron exactamente lo que Jesús afirmaba: deidad.
  • Hechos 20:28 te dice: “Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre”. Sabes quién compró la iglesia con Su propia sangre: fue Jesucristo. Puesto que Hechos 20:28 declara que Dios compró Su iglesia con Su propia sangre, Jesús es Dios.
  • El libro de Tito exhorta a los creyentes a esperar pacientemente la venida de Cristo: “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús” (Tito 2:13).
  • Otro hermoso ejemplo de la deidad de Jesús ocurre en Hebreos 1:8:
  • “Pero del Hijo dice:
  • «Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos,
  • Y cetro de equidad es el cetro de Tu reino”.

Implicaciones para hoy

La identidad de Jesús como Dios es la piedra angular del mensaje evangélico. Como miembro de la Trinidad, Su persona es distinta del Padre y del Espíritu Santo, pero igual en importancia y poder. Si Jesús hubiera sido simplemente un hombre —solo un buen maestro o un profeta— Su muerte en la cruz no habría sido suficiente para cubrir tus pecados, y los que esperan en Él estarían gravemente engañados (1 Corintios 15:19). Sin embargo, Jesús sí fue la expiación por el pecado: “Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero” (1 Juan 2:2). Para que esto fuera posible, también tenía que ser plenamente Dios. Jesús reivindicó Su deidad con valentía. La respuesta de los judíos a las afirmaciones de Jesús también fue reveladora: trataron de hacerle daño. Jesús, plenamente Dios y plenamente humano, murió en una cruz y resucitó de entre los muertos, venciendo al pecado y a la muerte. Por eso, si crees en Él, te salvarás. Las Escrituras contienen amplias pruebas, tanto del propio Jesús como de otros pasajes bíblicos, de que Él es, de hecho, Dios.

Comprende

  • Las Escrituras contienen amplias pruebas de la deidad de Jesús.
  • Jesús mismo afirmó ser Dios.
  • Si Jesús no fuera Dios, Su muerte no habría sido suficiente propiciación por el pecado humano.

Reflexiona

  • ¿Qué impacto tiene en tu fe saber que Dios vino en forma humana para morir por ti?
  • ¿Qué pasajes de la Biblia te ayudan a comprender mejor la divinidad de Jesús?
  • Cuando reflexionas sobre el ministerio terrenal de Jesús, ¿qué pruebas de Su divinidad te parecen más convincentes?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo puedes comunicar mejor a los no creyentes la importancia de que Jesús sea plenamente Dios y plenamente hombre?
  • ¿Cómo pueden las pruebas de la divinidad de Jesús ayudar a otros a darse cuenta de que Él era algo más que un simple sabio?
  • ¿Qué pasajes bíblicos son más convincentes para compartir con quienes rechazan la divinidad de Jesús?