¿De qué raza era Jesús?

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En resumen:

Jesús era judío hebreo, aunque la Biblia no describe Su apariencia. La raza de Jesús no lo define: Él vino a salvar a todas las personas, uniendo a la humanidad a través de todas las fronteras étnicas y culturales.

Del Antiguo Testamento

  • Hablando del Mesías prometido, profecía que Jesús cumplió, Isaías 53:2 te dice que no había nada especial en Su apariencia:
  • “Creció delante de Él como renuevo tierno,
  • Como raíz de tierra seca.
  • No tiene aspecto hermoso ni majestad
  • Para que lo miremos,
  • Ni apariencia para que lo deseemos”.

Del Nuevo Testamento

  • La Biblia es clara sobre la raza de Jesús. Mateo 1:1-17 traza la genealogía de Jesús desde Abraham hasta David y José, y Lucas 3:23-38 la remonta hasta Adán. Jesús nació en Belén (Mateo 2:1), era del linaje del rey David (Lucas 2:4-17) y se crio en Nazaret (Lucas 4:16). Aunque la genealogía de Jesús incluye a algunas personas de diferentes etnias (Rahab de la ciudad cananea de Jericó y Rut de Moab), Jesús, en pocas palabras, era un judío hebreo.
  • La Biblia no te da ningún detalle sobre la apariencia de Jesús como hombre. Judas incluso tuvo que señalar qué hombre era Jesús entre Sus discípulos a los soldados romanos que habían venido a arrestarlo, probablemente en parte porque Jesús tenía el mismo aspecto que el resto de ellos (Mateo 26:47-49). Como la Biblia no menciona cómo era Jesús, sabes que no debe ser tan importante.

Implicaciones para hoy

A lo largo de la historia, la gente ha representado a Jesús como un reflejo de su propia raza. En la Edad Media, muchos artistas empezaron a representar a Jesús como un caucásico de pelo castaño claro, ondulado y ojos azules. Pero esta imagen dista mucho de la realidad. Jesús era judío. Siendo un judío hebreo, probablemente habría tenido piel morena u olivácea, pelo entre castaño y negro, y ojos marrones; pero la Biblia no te da ningún detalle sobre la apariencia de Jesús como hombre. Tener una comprensión realista de la raza de Jesús es útil para que no lo tergiverses ante el mundo, pero Su raza no es lo más importante acerca de Él. Jesús es el único Salvador para todas las personas, sin importar su origen étnico (Hechos 4:12; Juan 3:16-18). Él acoge a los “de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” (Apocalipsis 7:9). Cualquier persona —sea cual sea su raza— que se aparte del pecado y acuda a Jesús con fe, puede ser perdonada de sus pecados y convertirse en hijo de Dios (Juan 1:12-13). Está muy bien que valores tu origen étnico, tu cultura y tu herencia; después de todo, son parte de lo que te hace ser quien eres. Pero la Biblia te dice que la raza no es lo más importante. Todos los seres humanos están hechos a imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Todos los seres humanos han pecado y están separados de Dios (Romanos 3:23; Romanos 6:23). La Biblia habla del deseo de Dios de rescatar a las personas del pecado y llevarlas a una relación con Él. Los que se convierten en hijos de Dios por la fe en Jesucristo (Efesios 2:8-9) son familia entre sí y forman parte del cuerpo de Cristo. Tu identidad principal se encuentra en Cristo, y tu ciudadanía definitiva está en el cielo (Filipenses 3:20). La Biblia habla del deseo de Dios de unir a todos los pueblos en Él: “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28). Cristo vino a todas las razas “para crear en Él mismo de los dos un nuevo hombre”, y no hizo distinción de raza, etnia, cultura o apariencia (Efesios 2:15). Incluso durante Su ministerio público a los judíos, Jesús fue en contra de sus actitudes racistas. Jesús no rechazó a nadie que acudiera a Él, ni a la mujer samaritana que la cultura judía habría rechazado (Juan 4:1-42) ni al centurión romano (Mateo 8:5-13). Sus discípulos aprendieron que el Espíritu Santo se daba a todos los que ponían su fe en Jesús, incluidos samaritanos y gentiles (Hechos 8:14-17; Hechos 10:44-48). Pedro comprendió que: “Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto” (Hechos 10:34-35). Jesús era judío, pero vino tanto para los judíos como para los gentiles (es decir, todas las demás razas). Jesús puede unir a todas las personas por encima de todas las fronteras; Él invita al forastero a formar parte de Su familia. Efesios 2:14-19 declara: “Porque Él mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, poniendo fin a la enemistad en Su carne, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Él mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Y vino y anunció paz a ustedes que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca. Porque por medio de Cristo los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu. Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios”. Jesús pertenecía a la raza humana, y Su obra redentora, realizada mediante Su muerte en la cruz y Su resurrección, se ofrece a toda la humanidad.

Comprende

  • Jesús era un judío hebreo de Belén y Nazaret.
  • La apariencia física de Jesús no se describe en la Biblia.
  • Jesús vino a salvar a todas las personas, trascendiendo raza y cultura.

Reflexiona

  • ¿Cómo influye en tu forma de entender la vida y el ministerio de Jesús el hecho de saber que fue un judío hebreo?
  • ¿Dónde tiendes a centrarte en las apariencias externas, y en qué deberías centrarte en su lugar?
  • ¿Cómo influye en tu forma de relacionarte con los demás el hecho de recordar que Jesús vino a salvar a todas las personas, independientemente de su raza o cultura?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo afectan las representaciones culturales de Jesús a tu comprensión de Él y de Su mensaje?
  • ¿Cómo puedes, como creyente, reflejar mejor la invitación de Jesús a la salvación y a la vida abundante a través de razas y culturas?
  • ¿De qué manera el reconocimiento de la herencia hebrea de Jesús profundiza tu apreciación del contexto histórico y cultural de la Biblia?