¿Qué dice la Biblia?
Jesucristo venció a la muerte al resucitar de la tumba sin pecado, victorioso y para no volver a morir jamás (Hechos 2:24; Romanos 6:9). A diferencia de otros que resucitaron temporalmente, la resurrección de Jesús es permanente, lo que demuestra Su poder sobre el pecado y la muerte (Juan 11; Marcos 5:37-42; Romanos 6:9-10). Su vida sin pecado, así como el hecho de ser plenamente Dios y plenamente hombre, lo hicieron el único capaz de romper el dominio de la muerte (Juan 1:1-14). Mediante Su muerte y resurrección, todos los que confían en Él tienen la promesa de la salvación (Juan 3:16). Tras Su resurrección, Jesús ascendió al cielo y ahora reina a la diestra de Dios, con autoridad sobre la vida, la muerte y la eternidad (Marcos 16:19; Hebreos 1:3). Puedes afrontar la muerte sin temor, confiando en la promesa de vida eterna y resurrección (1 Pedro 1:3-4). Su triunfo te asegura que la paga del pecado —la muerte— ha sido derrotada para quienes confían en Él (Romanos 6:23). En última instancia, la victoria de Jesús te invita a poner tu esperanza en Él y a alegrarte de la vida eterna que te proporciona.