¿Cómo puedo encontrar paz mental?

La Biblia habla mucho sobre la paz tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Muy a menudo en el Antiguo Testamento, la palabra hebrea que se usa para la paz es shalom, que denota no solo paz, sino también una sensación de bienestar, prosperidad y plenitud. En el Nuevo Testamento, la palabra griega que se usa con más frecuencia para la paz es eirene, que también denota prosperidad y descanso, pero incluye la idea de unirse como uno solo. La principal necesidad de paz en la existencia humana es encontrar la paz con Dios. Debido a nuestra naturaleza pecaminosa, la relación de la humanidad con Dios se ha roto. Afortunadamente para nosotros, Jesús nos reconcilió con Dios "haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz." (Colosenses 1:20). Pablo explica que "ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo." (Romanos 5: 1). De modo que el sacrificio de Jesús en la cruz y nuestra aceptación a través de la fe restaura nuestra relación con Dios y nos pone en paz con él. Sólo entonces puede un creyente experimentar la paz de Dios "que sobrepasa todo entendimiento" (Filipenses 4: 7).

Pablo llama a Jesús "el Señor de paz" en 2 Tesalonicenses 3:16. Este título se ajusta bien a Jesús. Isaías 9: 6 se refiere proféticamente a Él como "Príncipe de paz". Jesús sabía que sus discípulos estarían consternados por su partida, así que después de explicar con amor cómo les enviaría el Espíritu Santo como ayuda, dijo: "La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden." (Juan 14:27). Jesús les dio paz a sus seguidores no solo mientras caminaba por la tierra, sino que continúa haciéndolo a través del Espíritu Santo incluso hoy. La paz es una efusión natural del Espíritu Santo que obra en nuestras vidas; aparece como un fruto del Espíritu en Gálatas 5: 22-23. Curiosamente, el Espíritu Santo se menciona como una fuente de paz incluso en el Antiguo Testamento (Isaías 32: 15-18). Nuestro Dios trino es un Dios de paz y Él regala Su paz a Su pueblo.

Sin embargo, hay formas en que la Biblia nos anima a experimentar un grado mayor de paz, o en otras palabras, a "dejar que gobierne en [nuestros] corazones la paz de Cristo" (Colosenses 3:15). El Salmo 119: 165 proporciona una práctica para aumentar nuestra experiencia de paz. Dice: "Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar." La palabra para "tu ley" en hebreo en este versículo es Torá, que son los primeros cinco libros de nuestra Biblia y habrían sido las Escrituras disponibles para el salmista que escribió este versículo. El estudio de las Escrituras trae paz a quienes aman la Palabra de Dios. Al estudiar Su Palabra, aprendemos quién es Dios y nuestra confianza en Él puede aumentar. Aprendemos que "Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman" (Romanos 8:28). Escuchamos a Jesús decir: "[...] En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo." (Juan 16:33). Las Escrituras están llenas de versículos tranquilizadores que nos recuerdan la verdad sobre el Dios al que servimos.

Una segunda forma en que la Biblia nos anima a experimentar más paz al aumentar nuestra confianza en Dios es controlando nuestras mentes. Isaías 26: 3 dice, hablando de Dios: "Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía." Asimismo, Romanos 8: 6 dice: "[...] la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz." Centrar nuestra mente en Dios y en quién es Él aumenta nuestra confianza en Él y nos da paz. Se nos dice que "sean transformados mediante la renovación de su mente" (Romanos 12: 2). Nuestros patrones de pensamiento deben enfocarse en conocer la verdad sobre cuán grande, capaz y amoroso es nuestro Dios.

Una tercera forma en que la Biblia nos anima a encontrar la paz es conversando con Dios en oración. Si bien podemos "dejar de decirle a Dios lo grandes que son nuestros problemas y comenzar a decirle a nuestros problemas lo grande que es nuestro Dios", como dice el refrán, aún debemos llevar nuestros problemas a Dios. Pablo dice: "No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4: 6-7). Llevar nuestras ansiedades y peticiones a Dios traerá paz. Sin embargo, este versículo también destaca que nuestra oración debe ocurrir "en toda ocasión" "con acción de gracias". Incluso en nuestras ansiedades, estamos llamados a acercarnos a Dios con acción de gracias, a estar atentos a Su mano de bendición en nuestras vidas.

Servimos al "Señor de paz [que nos concede] su paz siempre y en todas las circunstancias." (2 Tesalonicenses 3:16). Podemos experimentar más de Su paz si prestamos atención a lo que Dios ha hecho y está haciendo por nosotros, cuando le traemos nuestras ansiedades en oración, mientras enfocamos nuestras mentes en la verdad de quién es Él, y cuando amamos y estudiamos Su Palabra.



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