¿Por qué dijo Jesús: “Nadie es bueno sino solo Dios” si Él es Dios?

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En resumen:

Cuando Jesús dijo: “Nadie es bueno sino solo Dios”, no estaba negando Su divinidad; estaba confrontando la idea superficial de bondad del gobernante rico y exponiendo la verdadera lealtad de su corazón. Al llamar al hombre a abandonar su ídolo del dinero y seguirlo plenamente, Jesús reveló tanto el corazón del hombre como Su propia autoridad divina como dador de la vida eterna.

Del Antiguo Testamento

  • En las Escrituras, solo Dios puede ser llamado “bueno” en un sentido absoluto, porque solo Su carácter es perfectamente justo y generoso. Por eso el salmista escribió:
  • “Bueno eres Tú, y bienhechor; Enséñame Tus estatutos”.
  • Subrayaba que Dios es, a la vez, el ejemplo perfecto de bondad y el único que verdaderamente hace el bien. A esto se refería Jesús cuando dijo que solo Dios es bueno.

Del Nuevo Testamento

  • Cuando Jesús se disponía a viajar, un joven gobernante corrió hacia Él y le preguntó:
  • “Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»”
  • Aunque parece que está haciendo una pregunta sincera sobre la salvación, Jesús vio de inmediato que el corazón del hombre no estaba en el lugar correcto. Por eso respondió:
  • “Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios»”.
  • Él estaba animando al gobernante a pensar más profundamente en lo que significa realmente llamar “bueno” a alguien.
  • Los versículos siguientes nos ayudan a comprender lo que Jesús vio en aquel hombre, empezando por recordarle los mandamientos que hablan de amar al prójimo. Al centrarse en esos mandamientos, Él estaba revelando la actitud del hombre hacia los demás. El joven, lamentablemente, se enfocó en seguir estrictamente los preceptos y dijo:
  • “«Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud», dijo el hombre”.
  • Jesús le respondió con cariño:
  • “Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues»”.
  • Jesús le explicó que, si lo vendía todo, tendría un tesoro en el cielo, tras lo cual estaría preparado para seguirlo. Venderlo todo iba mucho más allá de lo que exigía la ley. Jesús no estaba diciendo que la pobreza salva a la gente, sino que estaba revelando el verdadero amor del hombre, y este no era Dios ni las personas.
  • Jesús percibió que el hombre entendía la bondad como el simple hecho de seguir la letra de la ley y, por lo tanto, creía que la salvación venía a través de la obediencia a la misma. Cuando llamó “bueno” a Jesús, no estaba pensando en la divinidad o en la santidad pura, sino en una adhesión superficial a las normas. Jesús le estaba corrigiendo, al tiempo que le mostraba cómo es el corazón de un verdadero creyente. Desafortunadamente, el hombre no comprendió. Entonces leemos:
  • “Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes”.
  • En resumen, Jesús no estaba haciendo ninguna declaración sobre Su deidad. Por el contrario, estaba volviendo en su contra las propias palabras del gobernante para revelar la verdadera condición de su corazón.

Implicaciones para hoy

Las palabras de Jesús te recuerdan que nadie cumple la norma perfecta de Dios. Te puedes comparar con los demás y considerarte “bueno”, pero ante un Dios santo, toda persona es culpable. El pecado no solo se manifiesta en tus acciones, sino que está arraigado en tu corazón; por eso, no te puedes salvar a ti mismo ni ganar el favor de Dios por méritos propios. Si la salvación dependiera de tu bondad, jamás podrías ser salvo. Por eso necesitas a alguien que sea perfectamente justo, alguien que no esté manchado por el pecado y que pueda ocupar tu lugar. Jesús es ese Salvador. Como Dios hecho hombre, Él vivió la vida perfecta que tú no pudiste vivir y luego se entregó en la cruz para cargar con la pena de tu pecado. Su resurrección demostró que Su justicia fue aceptada y que Su sacrificio fue suficiente. El regalo de la salvación se ofrece gratuitamente, pero debes recibirlo. Para hacerlo, es necesario que te apartes de tu pecado y confíes únicamente en Cristo, creyendo que Su muerte fue por ti y que Su vida resucitada asegura tu perdón. Cuando lo hagas, Dios te acreditará la justicia perfecta de Cristo; por lo tanto, ya no estarás condenado, sino que serás bienvenido como Su hijo para siempre.

Comprende

  • Jesús utilizó las palabras del gobernante para revelar que solo Dios es verdaderamente bueno y que la bondad humana es insuficiente.
  • El desafío de Jesús de renunciar a la riqueza expuso la confianza equivocada del joven rico y su falta de voluntad para rendirse ante Dios.
  • En lugar de negar Su deidad, Jesús la afirmó al encarnar la bondad perfecta que describía.

Reflexiona

  • ¿Cómo defines tú la “bondad” y de qué manera la norma de Jesús desafía tu propia visión?
  • ¿Qué posesiones, hábitos o actitudes podrían estar compitiendo por tu plena devoción a Cristo?
  • ¿De qué manera saber que solo Jesús es verdaderamente bueno cambia la forma en que confías en Él para tu salvación y fortaleza?

Ponlo en práctica

  • ¿De qué manera la interacción de Jesús con el gobernante rico profundiza tu comprensión de lo que es la verdadera bondad?
  • ¿Qué puedes aprender de la forma en que Jesús expuso amorosamente el corazón de aquel hombre sin condenarlo?
  • ¿Cómo se pueden animar unos a otros a renunciar a los ídolos y confiar en Jesús como el único Salvador verdaderamente bueno?