El triteísmo afirma que hay tres dioses individuales que están separados en ser y naturaleza. Sin embargo, la Biblia enseña que solo hay un Dios (Deuteronomio 6:4; Isaías 45:5-6). Al mismo tiempo, las Escrituras revelan que el Padre es Dios (Juan 6:27), el Hijo es Dios (Hebreos 1:8) y el Espíritu Santo es Dios (Hechos 5:3-4).
La Trinidad no son tres dioses que actúan en cooperación, sino un Dios que existe eternamente en tres Personas. Las tres Personas son coiguales, coeternas e inseparables en Su ser, voluntad y propósito (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14). Aunque desempeñan funciones diferentes —como el Padre enviando al Hijo, el Hijo redimiendo y el Espíritu aplicando la salvación—, lo hacen en perfecta unidad. La idea de la Trinidad no viola el monoteísmo; es la forma en que las Escrituras revelan la naturaleza eterna del único Dios.
La doctrina de la Trinidad nunca se comprenderá del todo. Como criaturas finitas, no podemos entender en su totalidad a un Dios infinito. Cada herejía en la historia ha comenzado con la suposición de que Dios puede ser «descifrado» o simplificado por la mente humana. Por eso algunos dicen que hay tres dioses (triteísmo), mientras que otros afirman que un solo Dios cambia de «modo» para ser a veces el Padre, a veces el Hijo y a veces el Espíritu (una herejía llamada modalismo). Todas estas herejías explican a «Dios» haciéndolo débil, pequeño y comprensible para el intelecto humano.
Sin embargo, el verdadero Dios es eterno, omnipresente (en todas partes), omnisciente (todo lo sabe) y omnipotente (todopoderoso). Cada Persona de la Trinidad comparte estos atributos porque comparten la misma esencia. Sin embargo, cada Persona tiene funciones únicas.
Las tres trabajaron juntas en la salvación, pero Jesús tuvo la tarea específica de vivir y de morir para ser el Cordero sacrificial que apartó la ira de Su Padre de todos los que creen en Él. Hoy, el Espíritu está abriendo los ojos de los incrédulos para mostrarles quién es Jesús, y vive dentro de los creyentes para ayudarte a crecer y a parecerte más a Cristo.
Puede que no comprendas matemáticamente cómo puede ser la Trinidad, pero es una verdad gloriosa. Aunque eres infinitamente diferente de Dios, por amor, el Padre envió al Hijo para que tú puedas estar unido a Él a través de la salvación. Al pensar en quién es Dios y al darte cuenta de que estás unido a Él, crecerás en humildad.
Considera a Dios por lo que es. Acéptalo tal como se ha revelado. Maravíllate ante Su incomprensibilidad. Y alábalo por Su gran bondad al revelarse a ti para que puedas conocer al Padre, a través de Su Hijo, y por la obra de Su Espíritu.