¿Son bíblicas las afirmaciones? ¿Qué dice la Biblia sobre las afirmaciones?

featured article image

En resumen:

La Biblia no usa el término “afirmaciones” en el sentido moderno de autoayuda, pero sí enfatiza el poder de hablar y meditar en la verdad de Dios. Las afirmaciones bíblicas no se tratan de autoempoderamiento, sino de alinear nuestros pensamientos y palabras con la Palabra de Dios.

Del Antiguo Testamento

  • La Biblia no utiliza el término “afirmaciones” en el sentido moderno de autoayuda, pero sí hace hincapié en el poder de hablar y meditar en la verdad de Dios. En el Salmo 42:5, el salmista se dice la verdad a sí mismo, recordándole a su alma que confíe en Dios.
  • Josué 1:8 dice: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él de día y de noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito”. Hablar y meditar la Palabra de Dios es esencial para vivir según Sus caminos.
  • En Lamentaciones 3:21-23, Jeremías lamenta el estado de su pueblo y dice: “Esto traigo a mi corazón, Por esto tengo esperanza: Que las misericordias del SEÑOR jamás terminan, Pues nunca fallan Sus compasiones; Son nuevas cada mañana; ¡Grande es Tu fidelidad!”. Aunque Jeremías estaba luchando, recordar la verdad del carácter de Dios le permitió cambiar su perspectiva y encontrar esperanza en medio de la dificultad.

Del Nuevo Testamento

  • Efesios 4:25 nos dice que hablemos la verdad unos con otros, ya que hacerlo fortalece a la comunidad cristiana.
  • Colosenses 3:16 habla de la manera en que estamos llamados a compartir la verdad de Dios para edificar a otros creyentes: “La palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones”.
  • Se anima a los creyentes a centrar su mente en lo siguiente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten” (Filipenses 4:8).

Implicaciones para hoy

Las afirmaciones psicológicas se centran en verdades autogeneradas diseñadas para aumentar la confianza y moldear la realidad mediante la repetición y el pensamiento positivo, basándose en la fuerza de voluntad humana en lugar de en una norma externa. También nos invitan a repetir una y otra vez lo que queremos que suceda o sea verdad; la Biblia nos advierte que tengamos cuidado con la palabrería ociosa y las repeticiones vanas. En cambio, las afirmaciones bíblicas, si podemos llamarlas así, consisten simplemente en decirnos la verdad a nosotros mismos y a los demás. Hacerlo está arraigado en la verdad de Dios, enfatizando quiénes somos en Cristo y declarando Sus promesas sobre nuestras vidas. Mientras que las afirmaciones psicológicas se centran en el autoempoderamiento, las afirmaciones bíblicas dependen de la fe en el poder de Dios y en Su Palabra inmutable. La diferencia clave es que las afirmaciones psicológicas son impulsadas por uno mismo y buscan crear la realidad, mientras que las afirmaciones bíblicas dependen de Dios, fundamentando nuestra identidad y propósito en Su verdad y no en nuestras propias percepciones. Algunas verdades que podemos recordarnos sobre Dios, Su carácter y lo que Él dice de nosotros son: Dios es fiel, y Sus promesas nunca fallan (Deuteronomio 7:9). Dios es mi refugio y mi fortaleza, mi ayuda en las tribulaciones (Salmo 46:1). Mi creación es maravillosa (Salmo 139:14). Su amor por mí es eterno e inmutable (Jeremías 31:3). Dios tiene el control y Sus planes para mí son buenos (Romanos 8:28). En Cristo, soy una nueva creación; lo viejo ha pasado (2 Corintios 5:17). No soy esclavo del pecado (Romanos 6:6-7). Soy más que vencedor por medio de Cristo que me ama (Romanos 8:37). Nada puede separarme del amor de Cristo (Romanos 8:38-39). El Señor es mi proveedor y suple todas mis necesidades (Filipenses 4:19). Puedo estar contento en todas las circunstancias y hacer todas las cosas por medio de Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13). He sido redimido y perdonado por medio de Cristo (Efesios 1:7). Su gracia me basta y Su poder se perfecciona en mi debilidad (2 Corintios 12:9). El Espíritu Santo vive en mí y me da poder y sabiduría (2 Timoteo 1:7). Él está conmigo siempre y nunca me dejará (si soy creyente) (Hebreos 13:5). Soy elegido, real y apartado para el propósito de Dios (1 Pedro 2:9). Soy hijo de Dios, amado y elegido por Él (1 Juan 3:1). Él perdona mis pecados y me limpia de toda maldad (1 Juan 1:9). Recordarnos a nosotros mismos y a los demás estas verdades fortalece nuestra fe, nos fundamenta en Su Palabra y nos ayuda a cambiar nuestras perspectivas ante las circunstancias de la vida.

Comprende

  • Las afirmaciones, tal como se entienden popularmente, no son bíblicas, pero decirnos la verdad a nosotros mismos y a los demás sí lo es.
  • Hablar y meditar en las Escrituras alinea nuestros corazones con la voluntad de Dios.
  • La verdadera transformación viene de renovar nuestras mentes con la Palabra de Dios.

Reflexiona

  • ¿Cómo alineas tus pensamientos y palabras con la Palabra de Dios en tu vida diaria?
  • Cuando te enfrentas a circunstancias difíciles, ¿cómo puedes usar las Escrituras para reenfocarte y encontrar esperanza como hizo Jeremías en Lamentaciones 3:21-23?
  • ¿Qué verdades bíblicas específicas puedes recordar para fortalecer tu fe y ayudarte a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo puede influir en los demás el hecho de decirnos la verdad unos a otros, como se alienta en Efesios 4:25?
  • ¿De qué manera el concentrarnos en las cosas que son verdaderas, honorables y puras, como se nos instruye en Filipenses 4:8, ayuda a moldear nuestros pensamientos y acciones de una manera que honre a Dios?
  • ¿Cómo podemos distinguir entre las afirmaciones de autoempoderamiento, basadas en valores mundanos, y las afirmaciones bíblicas que dependen de la verdad de Dios?