¿Son bíblicas las afirmaciones? ¿Qué dice la Biblia sobre las afirmaciones?

En resumen:

La Biblia no usa el término “afirmaciones” en el sentido moderno de autoayuda, pero sí enfatiza el poder de hablar y meditar en la verdad de Dios. Las afirmaciones bíblicas no se tratan de autoempoderamiento, sino de alinear nuestros pensamientos y palabras con la Palabra de Dios.

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

La Biblia no promueve las afirmaciones en el sentido de autoayuda, sino que hace hincapié en hablar y meditar sobre la verdad de Dios. Recordamos las promesas de Dios para tener fuerza y esperanza, y para cambiar nuestra perspectiva de terrenal a eterna. El Nuevo Testamento anima a los creyentes a decirse la verdad unos a otros (Efesios 4:25) y a centrarse en lo que es puro y honorable (Filipenses 4:8). Recordar estas verdades es importante. A diferencia de las afirmaciones psicológicas que se basan en el autoempoderamiento, las afirmaciones bíblicas dependen de la Palabra inmutable de Dios para dar forma a la identidad y el propósito. A diferencia de las afirmaciones desde una perspectiva mundana, no repetimos estas verdades sin pensar. Más bien, recordamos lo que dice la Palabra de Dios, quién es Dios y quiénes somos nosotros para reenfocarnos y meditar en lo que es verdad. Recordarnos las verdades bíblicas sobre Dios y sobre nosotros mismos fortalece nuestra fe y permite que Su Palabra eche raíces en nuestros corazones.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Las afirmaciones psicológicas se centran en verdades autogeneradas diseñadas para aumentar la confianza y moldear la realidad mediante la repetición y el pensamiento positivo, basándose en la fuerza de voluntad humana en lugar de en una norma externa. También nos invitan a repetir una y otra vez lo que queremos que suceda o sea verdad; la Biblia nos advierte que tengamos cuidado con la palabrería ociosa y las repeticiones vanas. En cambio, las afirmaciones bíblicas, si podemos llamarlas así, consisten simplemente en decirnos la verdad a nosotros mismos y a los demás. Hacerlo está arraigado en la verdad de Dios, enfatizando quiénes somos en Cristo y declarando Sus promesas sobre nuestras vidas. Mientras que las afirmaciones psicológicas se centran en el autoempoderamiento, las afirmaciones bíblicas dependen de la fe en el poder de Dios y en Su Palabra inmutable. La diferencia clave es que las afirmaciones psicológicas son impulsadas por uno mismo y buscan crear la realidad, mientras que las afirmaciones bíblicas dependen de Dios, fundamentando nuestra identidad y propósito en Su verdad y no en nuestras propias percepciones. Algunas verdades que podemos recordarnos sobre Dios, Su carácter y lo que Él dice de nosotros son: Dios es fiel, y Sus promesas nunca fallan (Deuteronomio 7:9). Dios es mi refugio y mi fortaleza, mi ayuda en las tribulaciones (Salmo 46:1). Mi creación es maravillosa (Salmo 139:14). Su amor por mí es eterno e inmutable (Jeremías 31:3). Dios tiene el control y Sus planes para mí son buenos (Romanos 8:28). En Cristo, soy una nueva creación; lo viejo ha pasado (2 Corintios 5:17). No soy esclavo del pecado (Romanos 6:6-7). Soy más que vencedor por medio de Cristo que me ama (Romanos 8:37). Nada puede separarme del amor de Cristo (Romanos 8:38-39). El Señor es mi proveedor y suple todas mis necesidades (Filipenses 4:19). Puedo estar contento en todas las circunstancias y hacer todas las cosas por medio de Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13). He sido redimido y perdonado por medio de Cristo (Efesios 1:7). Su gracia me basta y Su poder se perfecciona en mi debilidad (2 Corintios 12:9). El Espíritu Santo vive en mí y me da poder y sabiduría (2 Timoteo 1:7). Él está conmigo siempre y nunca me dejará (si soy creyente) (Hebreos 13:5). Soy elegido, real y apartado para el propósito de Dios (1 Pedro 2:9). Soy hijo de Dios, amado y elegido por Él (1 Juan 3:1). Él perdona mis pecados y me limpia de toda maldad (1 Juan 1:9). Recordarnos a nosotros mismos y a los demás estas verdades fortalece nuestra fe, nos fundamenta en Su Palabra y nos ayuda a cambiar nuestras perspectivas ante las circunstancias de la vida.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA