Lectio Divina: ¿qué es?

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Del Antiguo Testamento

  • Aunque el Antiguo Testamento no describe explícitamente la Lectio Divina, sienta las bases para el compromiso meditativo y orante con la Palabra de Dios. La Palabra de Dios se describe como:
  • “Lámpara es a mis pies Tu palabra, Y luz para mi camino.”
  • (Salmo 119:105). No leemos la Palabra de Dios solo para aprender información, sino para reflexionar sobre ella e interiorizarla.
  • Josué 1:8 hace hincapié en meditar en la ley, día y noche, para prosperar y tener éxito. Leer y meditar la Palabra de Dios está destinado a transformar la vida. Los Salmos están llenos de ejemplos en los que se ora la Escritura, se reflexiona sobre el carácter de Dios y se le habla en respuesta (Salmo 1; 119), lo cual es paralelo a los pasos de la Lectio Divina: lectura, meditación, oración y contemplación.
  • El Salmo 46:10 dice:
  • “«Quédense quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra».”
  • La Lectio Divina puede ser una gran herramienta para ayudarte a estar quieto. Cuando realmente contemplas la Palabra de Dios y buscas estar en Su presencia, Él te habla.

Del Nuevo Testamento

  • El Nuevo Testamento refuerza un enfoque orante y reflexivo de las Escrituras. Jesús explicaba a menudo las Escrituras y animaba a reflexionar sobre Su significado (Lucas 24:27, 45). Pablo exhorta a los creyentes a dejar que la Palabra de Cristo habite abundantemente en ellos (Colosenses 3:16), lo que implica meditación, enseñanza y adoración.
  • Primera de Timoteo 4:13 instruye a los creyentes a dedicarse a la lectura, la exhortación y la enseñanza, combinando el estudio con la dedicación a la oración. La iglesia primitiva practicaba la lectura comunitaria y personal de las Escrituras con devoción y oración (Hechos 2:42). Solo a través de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo podemos conocer la verdad y, por tanto, ser liberados (Juan 8:32).

Implicaciones para hoy

La Lectio Divina consta de cuatro partes: Lectio: En primer lugar, lees un pasaje de la Escritura. Esta lectura debe ser intencional y lenta. La mayoría de las personas leen el pasaje en cuestión varias veces. Meditatio: A continuación, meditas sobre la Escritura. Esto significa que reflexionas sobre el pasaje, buscando escuchar al Espíritu Santo. No analizas el pasaje, sino que intentas verlo desde varias perspectivas. Oratio: Esta etapa consiste en la oración. Después de haber leído y meditado el pasaje, lo llevas a Dios en oración. Contemplatio: El proceso de la Lectio Divina concluye con la contemplación. Es un tipo de escucha o de oración reposada. Buscas simplemente sentarte en la presencia de Dios con Su Palabra aún fresca en tu mente. Algunos cristianos han advertido contra la Lectio Divina porque puede ser mal utilizada para perseguir intuiciones personales o experiencias espirituales en lugar de un encuentro genuino con Dios. Si no se fundamenta cuidadosamente en la Biblia, corre el riesgo de convertirse en una práctica subjetiva o incluso idólatra, en lugar de un medio fiel para acercarse a Él. Sin embargo, otros la han encontrado espiritualmente beneficiosa y un medio por el cual se han acercado más a Dios. Los peligros potenciales de la Lectio Divina son obvios. Si tu corazón no está puesto en Dios, es fácil “oír” al Espíritu Santo decirte lo que quieres oír. Existe el peligro de hacer de la práctica de la Lectio Divina más una experiencia que una verdadera relación con Dios. Si te dedicas a la Lectio Divina en busca de un bienestar emocional o para obtener algún tipo de verdad especial, entonces tu corazón está en el lugar equivocado. Se convierte en un ídolo, en lugar de una disciplina espiritual útil. Sin embargo, es valioso reducir intencionalmente la velocidad para pasar tiempo con Dios.

Comprende

  • La Lectio Divina es una práctica orante y meditativa de la lectura de la Palabra de Dios, centrada en la comunión con Dios, no solo en el estudio.
  • La Biblia modela la reflexión, la meditación y la oración sobre la Palabra de Dios para crecer espiritualmente.
  • La Lectio Divina puede profundizar la fe, pero debe hacerse con cuidado para evitar perseguir experiencias o percepciones personales.

Reflexiona

  • ¿Cómo puede cambiar tu forma de conectar con Dios el hecho de meditar las Escrituras más despacio?
  • ¿De qué manera podrías sentirte tentado a tratar tu lectura bíblica como una búsqueda de experiencias personales, una práctica intelectual o una tarea pendiente, en lugar de una auténtica comunión con Dios?
  • ¿Cómo puedes dedicar esta semana un tiempo intencionado a la quietud y a la reflexión orante sobre la Palabra de Dios?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo podemos estudiar las Escrituras intelectualmente y, al mismo tiempo, comprometernos con ellas en oración y reflexión?
  • ¿Cómo puede la Lectio Divina ayudarte a discernir la voz de Dios frente a tus propios deseos o ideas?
  • ¿Cómo podemos animarnos unos a otros a practicar la Lectio Divina y, al mismo tiempo, protegernos contra el mal uso o el compromiso autocomplaciente?