¿Qué dice la Biblia?
El nacimiento de Jesús en un pesebre, aunque probablemente se debió más a la falta de alojamiento que a una elección, revela Sus humildes comienzos. Desde la profecía más antigua de Génesis 3:15, Dios planeó un Salvador para redimir a la humanidad del pecado, cumpliendo ese plan a través del nacimiento, ministerio, muerte y resurrección de Jesús. María y José viajaron a Belén para un censo, cumpliendo la profecía de que el Mesías nacería allí (Miqueas 5:2; Lucas 2:4). Al no disponer de un alojamiento adecuado, acostaron a Jesús en un pesebre, simbolizando Su humilde entrada en el mundo (Lucas 2:7). Este humilde comienzo prefiguró Su vida de sacrificio, que culminó con Su muerte en la cruz y Su resurrección. La vida de Jesús te invita a responderle con confianza, entrega y fe, dando prioridad a la humildad sobre el estatus o la riqueza. En última instancia, el pesebre te recuerda que la verdadera grandeza se encuentra en la obediencia a Dios, el amor desinteresado y un corazón transformado por Su gracia.