¿Qué dice la Biblia?
La Biblia enseña que Jesús sigue siendo verdaderamente humano, con un cuerpo real pero glorificado. Fue concebido y nació como hombre (Lucas 1:35; Juan 1:14), vivió sin pecado, murió, fue sepultado y resucitó al tercer día en el mismo cuerpo que había sido crucificado (1 Corintios 15:3-6; Lucas 24:39-43; Juan 20:26-28). Sus apariciones en la resurrección demostraron que se Le podía tocar y seguir comiendo, aunque Su cuerpo también se transformó, lo que Le permitió aparecerse entre Sus discípulos a puerta cerrada (Lucas 24:41-43; Juan 20:19, 26). Después de estas apariciones, ascendió corporalmente al cielo con la promesa de que volvería de la misma manera (Hechos 1:3, 9-11). Ahora exaltado a la diestra de Dios, Jesús sirve como Sumo Sacerdote y mediador viviente, con un ministerio que nunca termina porque nunca volverá a morir (Hebreos 1:3; 7:24-25; 1 Timoteo 2:5). El Nuevo Testamento describe Su cuerpo como glorioso e imperecedero, el modelo de la transformación de resurrección prometida a todos los creyentes (Filipenses 3:21; 1 Corintios 15:42-49; Romanos 8:23). Un día regresará visiblemente en el mismo cuerpo resucitado (Apocalipsis 1:7).