¿Qué dice la Biblia?
Las Escrituras describen a Jesús como nuestro abogado (paraklētos), lo que significa que viene a nuestro lado para ayudarnos y hablar en nuestra defensa (1 Juan 2:1). Cuando los creyentes pecan, Jesús los representa ante el Padre. Su defensa no pide a Dios que pase por alto el pecado, sino que presenta Su propia justicia y muerte expiatoria como base para el perdón (Romanos 8:1; 2 Corintios 5:21). Esta defensa continúa a través de Su ministerio sacerdotal en el cielo: Él aparece por nosotros e intercede para que nuestro acceso a Dios permanezca abierto y nuestra salvación segura (Hebreos 7:25; 9:24). La respuesta adecuada es la confesión y la obediencia renovada; la limpieza se basa en Su obra consumada y en la justicia de Dios, no en nuestra actuación (1 Juan 1:9). Él simpatiza con nuestra debilidad, habiendo sido tentado sin pecado; sin embargo, Su ayuda nunca es una licencia para pecar: los creyentes están llamados a dar muerte al pecado y vivir por el Espíritu (Romanos 8:12-13; Hebreos 4:15).