¿Qué debe hacer un cristiano endeudado?

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En resumen:

La Biblia nos llama a ser administradores financieros sabios que viven con generosidad. Un cristiano debe ser sabio, diligente y responsable con las finanzas, procurando evitar las deudas en la medida de lo posible y pagándolas fielmente.

Del Antiguo Testamento

  • El Antiguo Testamento advierte sobre el peligro de las deudas. Proverbios 22:7 nos dice que “el rico domina a los pobres,
  • Y el deudor es esclavo del acreedor”.
  • El Salmo 37:21 nos muestra que la piedad se refleja en nuestras finanzas, en parte al devolver lo que pedimos prestado, y al ser generosos y caritativos.

Del Nuevo Testamento

  • La Biblia nos anima a pedir sabiduría a Dios, con la promesa de que Él la dará (Santiago 1:5). Luego, debemos decidir confiar en la ayuda de Dios y prepararnos para obedecer Su guía.
  • Romanos 13:8 dice: “No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros. Porque el que ama a su prójimo, ha cumplido la ley”. Nuestra única obligación duradera debe ser el amor. Cuando la deuda es inevitable, debemos pagarla.
  • Estamos llamados a vivir con generosidad: “Que cada uno dé[a] como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría” (2 Corintios 9:7).
  • El Espíritu Santo producirá en nosotros dominio propio si nos sometemos a Él (Gálatas 5:22-23).
  • Debemos ser agradecidos en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-18), incluso si estamos endeudados.

Implicaciones para hoy

Cuando nos encontramos endeudados, debemos verlo como una circunstancia temporal y ser diligentes para saldar la deuda. Esto requiere sabiduría y trabajo duro. El primer paso es elaborar un presupuesto. Es necesario saber de cuánto dinero se dispone en cada período de pago, cuáles son las facturas y responsabilidades, qué necesidades se tienen y qué cantidad se puede destinar a la deuda. En este paso, se deben hacer sacrificios para eliminar tantos gastos como sea posible. Hay que reducir los gastos de entretenimiento, la factura de televisión o streaming, y cualquier otra que se pueda eliminar o disminuir. El enfoque y la prioridad deben ser el pago de la deuda. La mayoría de los asesores financieros recomiendan centrarse en la deuda más pequeña para tratar de eliminarla rápidamente, y luego pasar a la siguiente. Comprometerse a seguir el presupuesto implica abordar también estas cuestiones: continuar diezmando o contribuyendo a la iglesia local y, posiblemente, a otros ministerios. Hay que incluir las donaciones en el presupuesto y determinar a qué organizaciones apoyar. Ser generoso forma parte del corazón de Dios para nosotros. Si no se sabe cómo eliminar las deudas de manera agresiva, es importante buscar consejo sabio y piadoso. La iglesia puede referir a la persona a un consejero financiero de confianza o a alguien capacitado para ayudar. También se puede buscar ayuda en ministerios especializados en finanzas. Es útil contactar a todos los acreedores y pedirles elaborar un plan para eliminar la deuda, solicitando tasas de interés más bajas o reducciones en los pagos. Se puede conseguir ayuda para negociar la deuda. Hay que ejercer disciplina en el gasto y en el pago de la deuda. Se puede pedir a otros creyentes que se unan en oración y ayuden a rendir cuentas sobre el plan. Es fundamental pedirle continuamente al Espíritu Santo que produzca el fruto del dominio propio (Gálatas 5:22-23) y a Dios que bendiga los planes para honrarlo (Proverbios 16:3). Debemos recordar acudir continuamente a Dios cuando empecemos a flaquear o a preocuparnos. “Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios” (Filipenses 4:6). Y recordar seguir dando gracias a Dios, incluso en esta difícil circunstancia. “Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18). Seguir estos pasos nos ayuda a tomar en serio el deseo de salir de deudas y a confiar en Él mientras lo hacemos. Hay libertad para quienes viven sin deudas.

Comprende

  • La Biblia nos advierte sobre las deudas y nos llama a pagar lo que debemos.
  • Estamos llamados a ser buenos administradores de lo que tenemos, incluidas las finanzas.
  • La Biblia nos llama a vivir con generosidad.

Reflexiona

  • Si estás endeudado, ¿a qué pasos siguientes te está llamando Dios?
  • ¿Qué te ayuda a entender por qué Dios no quiere que estemos endeudados?
  • ¿Qué refleja sobre tu relación con Dios la forma en que administras el dinero?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo podemos animarnos unos a otros a ser diligentes, sabios y generosos con nuestras finanzas?
  • ¿Cómo podemos apoyar a quienes trabajan para liberarse de las deudas sin dejar de honrar a Dios con sus recursos?
  • ¿Qué principios bíblicos sobre generosidad y mayordomía financiera destacan como los más importantes para superar las deudas?