¿Qué dice la Biblia sobre la sumisión? ¿A quién debemos someternos y por qué?

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En resumen:

La sumisión consiste en reconocer quién tiene la autoridad y someterse voluntariamente a su liderazgo. Estamos llamados a someternos a Dios y, al hacerlo, también a la autoridad y a los demás.

Del Antiguo Testamento

  • El ángel del Señor le dijo a Agar: “Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad” (Génesis 16:9).
  • El quinto mandamiento les decía a los israelitas: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da” (Éxodo 20:12). Aunque no utiliza un término directo para la sumisión, el concepto de honrar a los padres implica ceder y respetar su autoridad.
  • “Moisés era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la superficie de la tierra” (Números 12:3). La palabra hebrea anav (traducida como manso o humilde) refleja una actitud de sumisión ante Dios.
  • “Confía callado en el Señor y espera en Él con paciencia” (Salmo 37:7). La idea aquí implica sumisión al tiempo y a la autoridad de Dios.
  • “Pero Mi pueblo no escuchó Mi voz; Israel no me obedeció” (Salmo 81:11). La palabra hebrea abah (estar dispuesto o someterse) se utiliza para describir la falta de sumisión de Israel a Dios.
  • La profecía de Isaías 45:23 expresa la sumisión y la adoración ante Dios como un acto de reverencia y reconocimiento de Su soberanía.

Del Nuevo Testamento

  • El Nuevo Testamento se escribió en griego, y el término griego utilizado para la sumisión es upotasso (Romanos 13:1; Efesios 5:21-22; Colosenses 3:18; Tito 3:1; 1 Pedro 2:13; 3:1). Se presentaba como una actitud voluntaria de cooperación y confianza en una figura de autoridad.
  • La máxima autoridad es Dios (1 Corintios 11:3). Nos sometemos a Dios como la máxima autoridad (Lucas 6:46; 14:27; Juan 15:1-17).
  • Incluso Jesús, que es Dios, demostró sumisión al Padre. En Juan 6:38-40, Jesús explica: “Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado Yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. Porque esta es la voluntad de Mi Padre: que todo aquel que ve al Hijoy cree en Él, tenga vida eterna, y Yo mismo lo resucitaré en el día final”.
  • Al final de la vida de Jesús en la tierra, cuando está orando en el huerto de Getsemaní, vemos un poderoso acto de sumisión. Jesús oró: “Padre Mío, si es posible, que pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quieras” (Mateo 26:39). Jesús sabía que estaba a punto de ser crucificado, pero eligió someterse al Padre, confiando en Su plan para la salvación de la humanidad.
  • Además de a Dios, nos sometemos a los demás porque Dios nos lo ordena. Primera de Pedro 2:13-14 dice: “Sométanse, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey como autoridad, o a los gobernadores como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien”.
  • Puesto que toda autoridad humana les ha sido dada por Dios, estamos llamados a someternos a quienes tienen autoridad (Romanos 13:1-7).
  • A las esposas se les dice que se sometan a sus maridos (1 Pedro 3:1-6), y a su vez los maridos deben amar a sus esposas como a sí mismos (1 Pedro 3:7; Efesios 5:22-33).
  • Los niños y los jóvenes deben someterse a los padres y a los ancianos (Efesios 6:1-3; 1 Pedro 5:5). Esto honra y respeta la sabiduría de los padres y los ancianos, que proporcionan estructura en la sociedad y una tutoría positiva. Los padres deben criar a sus hijos en la instrucción del Señor y no provocarlos a ira (Efesios 6:4).
  • Los siervos deben obedecer a sus amos (Efesios 6:5-8) para que sus amos se conviertan en creyentes y entonces ya no sean siervo y amo, sino hermanos en Cristo. Los amos deben tratar a sus siervos con justicia, comprendiendo que ellos mismos tienen un Amo en el cielo (Efesios 6:9; Colosenses 4:1). Estos mismos conceptos se aplican hoy a los empleados y sus jefes.
  • Todos los cristianos están llamados a someterse los unos a los otros (Efesios 5:21) para que puedan poner a los demás en primer lugar, cuidando de ellos.

Implicaciones para hoy

Para un cristiano, someterse a los demás, como se describe en Efesios 5:21, significa optar por dar prioridad a las necesidades, el bienestar y la dignidad de los demás por reverencia a Cristo. Podemos someternos a los demás porque nos sometemos a la máxima autoridad, Dios, y porque sabemos que Él pedirá cuentas a aquellos a quienes nos sometemos. Esta sumisión es voluntaria, no forzada ni exigida, y es un acto de humildad. La sumisión significa reconocer quién está al mando o quién toma las decisiones. Es dejar de lado voluntariamente las agendas personales y los deseos egoístas para servir y apoyar a los demás con amor y respeto. En la práctica, puede consistir en escuchar bien, mostrar empatía o hacer sacrificios en beneficio de los demás, ya sea en amistades, relaciones familiares o comunidades eclesiales. Puede consistir en permitir que alguien dirija, aunque eso signifique hacerlo de una manera diferente a la propia. En lugar de buscar el control o imponer nuestro propio camino, la sumisión significa que elegimos una postura de bondad, paciencia y comprensión, sabiendo que cada acto de humilde sumisión refleja el amor de Cristo. Al someternos unos a otros, nos edificamos y fortalecemos mutuamente, creando una unidad y un cuidado mutuo que glorifica a Dios y refleja Su corazón.

Comprende

  • La sumisión es ceder voluntariamente ante otra persona.
  • La sumisión implica reconocer quién está a cargo.
  • Estamos llamados a someternos a Dios, a la autoridad y a los demás.

Reflexiona

  • ¿En qué aspectos de tu vida te resulta difícil someterte a la autoridad de Dios? ¿Cómo podría cambiar tu perspectiva el confiar en Él en estas áreas?
  • ¿Cómo puedes dar prioridad a las necesidades y al bienestar de los demás, aunque eso signifique dejar de lado tus propias preferencias?
  • ¿Qué pasos puedes dar para someterte humildemente a quienes tienen autoridad sobre ti, sin dejar de honrar tu compromiso con los valores de Dios?

Ponlo en práctica

  • ¿Qué debemos hacer si la autoridad que está sobre nosotros nos pide que desobedezcamos a Dios? En estos casos, debemos someternos primero a la autoridad superior, que es Dios (Hechos 5:29). En la mayoría de los casos, esto nos llevará a la persecución e incluso al martirio. Sin embargo, Dios nos ha colocado en estas situaciones para que seamos testigos de Su autoridad. ¿Cómo influye la sumisión a Dios en la forma en que nos sometemos a las figuras de autoridad?
  • ¿Cómo ves la sumisión como una fortaleza en lugar de una debilidad, y cómo puede esta perspectiva moldear nuestra forma de pensar sobre ella?
  • ¿Qué aspecto práctico tiene la sumisión en las relaciones dentro de la iglesia, los matrimonios y las relaciones entre empleadores y empleados?