¿Qué dice la Biblia sobre la sumisión? ¿A quién debemos someternos y por qué?

En resumen:

La sumisión consiste en reconocer quién tiene la autoridad y someterse voluntariamente a su liderazgo. Estamos llamados a someternos a Dios y, al hacerlo, también a la autoridad y a los demás.

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

En nuestra cultura moderna, celebramos la libertad, la igualdad y la individualidad, animando a las personas a pensar y actuar por sí mismas. A algunas personas les asusta la palabra “sumisión” porque contradice esta mentalidad. A menudo, la palabra “someterse” tiene la connotación negativa de alguien que se ve obligado a renunciar a su libertad y a hacer algo en contra de su voluntad. Sin embargo, en la Biblia no tenía estas connotaciones. Es importante que empleemos las herramientas de la hermenéutica (el estudio de la interpretación de los textos) para comprender mejor lo que la palabra “sumisión” habría significado en las lenguas y contextos culturales de los autores y las audiencias originales. La sumisión consiste en reconocer quién tiene la autoridad y someterse voluntariamente a su liderazgo. La sumisión cristiana consiste en poner a otra persona, y sus necesidades, por encima de las nuestras. Como creyentes, estamos llamados a someternos a Dios, a la autoridad y a los demás.

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

DEL NUEVO TESTAMENTO

IMPLICACIONES PARA HOY

Para un cristiano, someterse a los demás, como se describe en Efesios 5:21, significa optar por dar prioridad a las necesidades, el bienestar y la dignidad de los demás por reverencia a Cristo. Podemos someternos a los demás porque nos sometemos a la máxima autoridad, Dios, y porque sabemos que Él pedirá cuentas a aquellos a quienes nos sometemos. Esta sumisión es voluntaria, no forzada ni exigida, y es un acto de humildad. La sumisión significa reconocer quién está al mando o quién toma las decisiones. Es dejar de lado voluntariamente las agendas personales y los deseos egoístas para servir y apoyar a los demás con amor y respeto. En la práctica, puede consistir en escuchar bien, mostrar empatía o hacer sacrificios en beneficio de los demás, ya sea en amistades, relaciones familiares o comunidades eclesiales. Puede consistir en permitir que alguien dirija, aunque eso signifique hacerlo de una manera diferente a la propia. En lugar de buscar el control o imponer nuestro propio camino, la sumisión significa que elegimos una postura de bondad, paciencia y comprensión, sabiendo que cada acto de humilde sumisión refleja el amor de Cristo. Al someternos unos a otros, nos edificamos y fortalecemos mutuamente, creando una unidad y un cuidado mutuo que glorifica a Dios y refleja Su corazón.

COMPRENDE

REFLEXIONA

PONLO EN PRÁCTICA