La inseminación artificial es el proceso por el cual el esperma de un hombre se introduce en el útero de una mujer en un lugar y momento específicos para aumentar las posibilidades de que un óvulo sea fecundado. Existen dos tipos de inseminación artificial: la que utiliza el esperma del esposo o la que utiliza el esperma de un donante. Este proceso difiere de la fecundación in vitro (en la que el esperma y los óvulos se unen fuera del útero y luego se implantan múltiples embriones fecundados). Como en todas las decisiones, es importante que la pareja presente a Dios en oración tanto sus problemas de fertilidad como la opción de la inseminación artificial. Deben examinar con atención las Escrituras en busca de guía sobre todos los asuntos relacionados, así como examinar sus propios corazones. En última instancia, los hijos son un don del Señor, independientemente de cómo sean concebidos.
En la comunidad cristiana existen diversas opiniones sobre la inseminación artificial. Algunos ven la infertilidad como un resultado de la entrada del pecado en el mundo, en el sentido de que es una manifestación de que el cuerpo no funciona como fue diseñado. Ellos ven la inseminación artificial como un medio aceptable para aliviar ese síntoma, con gratitud hacia Dios. Otros consideran que la concepción fuera de la relación sexual va en contra del diseño de Dios. Y hay quienes se preguntan si recurrir a este tipo de intervención es una señal de desconfianza en Dios. También surgen preocupaciones sobre la recolección y selección de esperma, así como sobre la gestión de los costos del tratamiento. La cuestión del esperma de donante es otro tema. ¿Se introduce así a un tercero en el matrimonio? ¿Qué derechos tiene el niño respecto a su padre biológico (el donante)? ¿Qué sucede con los hermanos biológicos si un donante tiene varios hijos? También surgen consideraciones sobre la donación de esperma en sí misma y, por lo tanto, cómo una pareja cristiana que contempla esta opción debe ver al donante. Muchos creen que la inseminación artificial puede realizarse de una manera que sea moral, ética y para la gloria y gratitud de Dios. Las circunstancias específicas de cada pareja tienen un impacto significativo en la decisión. Las parejas cristianas que enfrentan dificultades para concebir deben buscar la sabiduría de Dios mientras consideran en oración las opciones apropiadas para su familia.