¿Por qué Isaías 53:3 llama al Mesías "varón de dolores"?

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En resumen:

El Mesías es llamado "varón de dolores" porque padecería profundo sufrimiento y rechazo para traer salvación, a pesar de ser perfectamente justo. La dolorosa muerte de Jesús cumplió la profecía de Isaías y reveló el plan de Dios de cargar con nuestros pecados y ofrecernos sanidad por medio de Sus heridas.

Del Antiguo Testamento

  • Según la traducción bíblica, Isaías 53: 3 dice que el Mesías sería un varón de "dolores", "sufrimiento" o "aflicción". Se le llamó "varón de dolores" por todos los sufrimientos y padecimientos que le aguardaban cuando viniera.
  • El versículo que describe al Mesías como varón de dolores se encuentra en medio de un pasaje más extenso conocido como el cuarto Cántico del Siervo (Isaías 52:13—53:12).
  • El Cántico del Siervo menciona repetidamente los muchos sufrimientos que soportaría el Mesías. Por ejemplo, afirma que "fue desfigurada Su apariencia más que la de cualquier hombre" (Isaías 52: 14); que fue "despreciado y desechado entre los hombres", "varón de dolores y experimentado en aflicción" y "despreciado" (Isaías 53:3); que "Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores", y que fue tenido "por azotado, por herido de Dios y afligido" (Isaías 53:4); que fue "herido por nuestras transgresiones" y "molido por nuestras iniquidades", además de castigado y azotado (Isaías 53:5); que fue "oprimido" y "afligido" (Isaías 53:7); sometido a juicio y "cortado" de la tierra de los vivientes, es decir, muerto (Isaías 53:8); y que el Señor quiso quebrantarlo (Isaías 53:10).

Del Nuevo Testamento

  • El pasaje de Isaías 53 se cita y se refleja en todo el Nuevo Testamento. Sus autores entendieron que el Siervo sufriente era Jesús (Mateo 8:17; Lucas 22:37; Hechos 8:32–35).
  • Como el "varón de dolores", Jesús fue despreciado (Marcos 9: 12), odiado (Juan 15:18), burlado (Mateo 27:29–31), ridiculizado (Lucas 23:35), azotado (Juan 19:1), abandonado (Mateo 26:56) y asesinado (Marcos 15:37–39).
  • Pedro escribió acerca de cómo afrontar correctamente el sufrimiento. Su ejemplo supremo fue Jesús, quien padeció de manera perfecta. Tomando expresiones de Isaías 53, escribió: "El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en Su boca; y quien cuando lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquel que juzga con justicia. Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados" (1 Pedro 2:22–24).
  • Por medio de Su sufrimiento, Jesús vivió exactamente como Isaías 53 había profetizado.

Implicaciones para hoy

Jesús, el Mesías, vino para sufrir y morir. Siendo perfectamente justo, entró en un mundo pecador que aborrece la justicia. Aunque era Dios, también asumió una naturaleza humana y se sometió al maltrato de hombres pecadores para cumplir la voluntad del Padre que lo había enviado con ese propósito (Juan 3:16–18; Isaías 53:10). El Padre permitió que fuera quebrantado para poner sobre Él "la iniquidad de todos nosotros" (Isaías 53:6; 1 Juan 4:10). Aunque fue llevado al matadero, el Cordero de Dios no se defendió (Isaías 53:7; Mateo 26:62–63), sino que se encomendó a la voluntad del Padre (1 Pedro 2:23). Hay dos respuestas ante esta verdad. Para los incrédulos, la respuesta debe ser el arrepentimiento. Todos somos pecadores (Romanos 3:9–18) y merecemos la muerte eterna por nuestro pecado (Romanos 6:23). Sin embargo, como Jesús nunca pecó, no merecía morir. Cuando sufrió y murió, lo hizo como sustituto de la humanidad pecadora. Pero, si no te arrepientes ahora, recuerda que Jesús vino una vez—y solo una vez—como el Mesías sufriente. Regresará como Rey de reyes (Apocalipsis 19:11–21) para traer Su juicio justo y definitivo sobre quienes persistan en la incredulidad. La otra respuesta corresponde a los creyentes. Recuerda que tu salvación no fue barata. Para vivir en perfecta obediencia, Jesús experimentó las mismas pruebas que nosotros, pero sin pecar (Hebreos 4:15). Por eso, para quienes hemos sido limpiados por Su sangre, Él es el ejemplo perfecto de cómo debemos vivir. El mundo nos odiará, así como lo odió a Él (Juan 15:18–19). Eso significa que enfrentaremos sufrimiento (Juan 16:33). Sin embargo, podemos observar cómo Jesús lo soportó y, con Su ayuda, permanecer firmes frente a los sufrimientos que Dios permita en nuestra vida. Cuando lo hacemos, mostramos al mundo cuán grande es Jesús.

Comprende

  • Isaías 53: 3 llama al Mesías "varón de dolores" porque sufriría profundamente y sería rechazado para salvar a los pecadores.
  • Jesús cumplió esta profecía al sufrir sin pecado, cargar con nuestros pecados y soportar el rechazo.
  • El sufrimiento de Jesús llama a los incrédulos al arrepentimiento y a los creyentes a seguir Su ejemplo en medio de sus propios sufrimientos.

Reflexiona

  • ¿Cómo respondes cuando enfrentas sufrimiento o rechazo como los que experimentó Jesús, el "varón de dolores"?
  • ¿Cómo te ayuda el ejemplo de Jesús a afrontar las dificultades con paciencia y fidelidad?
  • ¿Cómo cambia tu manera de afrontar tus propias dificultades saber que Jesús sufrió por tus pecados?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo influye Isaías 53:3 en nuestra comprensión de la misión de Jesús y del propósito de Su sufrimiento?
  • ¿Qué nos enseña el ejemplo de Jesús sobre cómo enfrentar el sufrimiento sin amargura ni deseos de venganza?
  • ¿Cómo debería influir el hecho de que Jesús sea el "varón de dolores" en la manera en que respondemos a quienes sufren a nuestro alrededor?