Ten en cuenta que CompellingTruth.org adopta un enfoque pretribulacionista de la escatología. Las profecías y descripciones del fin de los tiempos están esparcidas por toda la Biblia, desde un erudito judío en una corte extranjera llamado Daniel, pasando por Jesús en el libro de Mateo, hasta el anciano pescador semirretirado Juan en el Apocalipsis.
La Biblia describe el final de los tiempos como una serie de acontecimientos proféticos que conducen al regreso de Cristo, comenzando con el rapto, en el que los creyentes son llevados a estar con Jesús. Sigue la tribulación, un período de siete años de agitación global en el que Dios da juicios sobre la tierra como una última llamada a la salvación, y Satanás desata su control sobre la tierra como una última llamada para hacer caer a la gente.
El Anticristo y el falso profeta llegan al poder a través de Satanás, y los juicios de Dios se intensifican, culminando en el Armagedón y la segunda venida victoriosa de Jesús. Después de este tiempo, Jesús reinará durante 1000 años en el reino milenario, donde la paz y la justicia prevalecerán antes de la rebelión final de Satanás y su derrota. El gran juicio del trono blanco determinará el destino eterno de los no salvos, mientras que los creyentes morarán para siempre en el cielo nuevo y la tierra nueva. Estas verdades te llaman a vivir con urgencia, confiar en Jesús para la salvación y centrarte en lo que importa para la eternidad.
La eternidad parece algo muy lejano, pero independientemente de cuándo llegue el fin de los tiempos, la realidad de que llegará debería cambiar tu forma de vivir. No tienes garantizado el mañana, así que tanto si exhalas tu último aliento aquí en la tierra, como si llega el fin de los tiempos, debes vivir teniendo esto en cuenta. La realidad del fin de los tiempos te recuerda que debes vivir con urgencia, asegurándote de haber respondido a la llamada de Dios a la salvación por medio de Jesucristo.
Tu destino eterno depende de que confíes en la muerte y resurrección de Jesús para el perdón de los pecados. Mientras tanto, vivir pensando en la eternidad te ayuda a centrarte en lo que realmente importa. Algunas cosas no van a importar en una semana o un año o por la eternidad. Debes mantener estas cosas con la perspectiva correcta y eterna. Las relaciones, amar a Dios y amar a los demás, vivir y compartir tu fe, y aprovechar al máximo las oportunidades que Dios te ha dado para reflejarlo, todo ello importará para la eternidad.
La certeza de la victoria final de Dios sobre el pecado, Satanás y la muerte te asegura que, por muy oscuro que se vuelva el mundo, Su justicia y Su reino prevalecerán. Puedes confiar en Dios para Su tiempo y propósito de los tiempos finales, así como con el tiempo y el propósito de tu vida. Con esa esperanza, puedes confiar en Su tiempo perfecto, vivir fielmente para Él y para lo que importa en el presente, y esperar con confianza el día en que morarás con Él para siempre.