¿Qué dice la Biblia?
Tomar decisiones puede resultar difícil. Vives en un mundo lleno de opciones y posibilidades aparentemente infinitas. A lo largo de las Escrituras, Dios te indica claramente que tu toma de decisiones debe ajustarse a las normas morales. Una táctica útil es separar las decisiones en morales y no morales. Por ejemplo, aunque no se te dice exactamente con quién casarte, a los cristianos se les ordena casarse con otros creyentes (1 Corintios 7:39; 2 Corintios 6:14). No se te dice exactamente qué profesión ejercer, pero se te ordena trabajar y hacerlo honradamente (Efesios 4:28). No se te dice exactamente dónde vivir, pero se te aconseja mantener la comunión cristiana dondequiera que vivas (Proverbios 13:20; 1 Corintios 15:33; Hebreos 10:24-25; Hechos 2:42). Muchas de tus decisiones las tomas considerando si serían pecaminosas o no. Según la Escritura, ciertos comportamientos son pecaminosos y desagradables a Dios; en estos casos, la decisión de si debes hacerlos o no es fácil. Sin embargo, el cristianismo no puede reducirse a una lista de lo que se debe y no se debe hacer. Algunas consideraciones prácticas a tener en cuenta al tomar decisiones incluyen orar por sabiduría (Santiago 1:5), buscar consejo piadoso (Proverbios 11:14), considerar las necesidades de los demás (1 Juan 3:17) y considerar tus dones (1 Corintios 12:7). Para tomar decisiones piadosas, debes llegar a conocer y amar los mandamientos de Dios, adquiriendo conocimiento de Él a través de la Biblia. Solo puedes llegar a conocer a Dios conociendo Su Palabra (la Biblia) y creyendo en Su Hijo, Jesucristo (Juan 14:6). El amor de Dios debe regir cada decisión que tomes (Mateo 22:37). La gloria de Dios debe ser el fin o resultado de cada decisión que tomes (1 Corintios 10:31). A medida que te esfuerzas por parecerte más a Cristo, tu mente será transformada (Romanos 12:2), profundizando tu deseo de glorificar a Dios y conocerlo mejor, lo que en última instancia mejora el proceso de toma de decisiones.