La tolerancia cristiana consiste en respetar el derecho de los demás a sostener creencias religiosas diferentes sin afirmar que esas creencias sean verdaderas. El Antiguo Testamento ordena la adoración exclusiva a YHWH, pero también muestra un trato justo y respetuoso hacia los extranjeros, siempre que no llevaran al pueblo a la idolatría. La Biblia enseña que los creyentes serán rechazados por causa de su fe y que deben responder con amor, oración y bondad, sin comprometer la verdad. Hoy en día, muchas personas entienden la tolerancia como aceptar que todas las creencias son igualmente verdaderas, lo cual contradice la enseñanza bíblica de que la verdad se encuentra únicamente en Cristo. Los cristianos están llamados a amar a las personas, mantenerse firmes en la verdad y señalar a Jesús como el único camino de salvación.
La definición original de tolerancia y la forma en que suele usarse hoy son muy diferentes. Originalmente, tolerar significaba reconocer que otras personas tienen derecho a sostener creencias distintas. En ese sentido, los cristianos deben ser tolerantes. Sin embargo, en la actualidad, con frecuencia se entiende por tolerancia aceptar que todas las creencias son igualmente verdaderas. Esa idea es contradictoria, porque si todas las creencias fueran verdaderas al mismo tiempo, ninguna podría afirmar que otra está equivocada. Los cristianos no pueden aceptar esa redefinición de la tolerancia. Los creyentes nunca deben respaldar enseñanzas religiosas que contradigan lo que la Biblia revela.
Entonces, ¿debe un cristiano ser tolerante con las creencias religiosas de otras personas? Sí, pero en el sentido clásico de la palabra. La Biblia enseña que muchas personas rechazarán a Dios, y debemos estar preparados para aceptar esa realidad y también que quienes rechazan a Dios rechazarán a Sus seguidores. Sin embargo, los cristianos no pueden ser tolerantes en el sentido moderno de afirmar que todas las religiones conducen a Dios, que la verdad depende de cada persona o que todas las creencias son igualmente válidas. Jesús es la verdad. Los cristianos están llamados a tolerar—e incluso amar—a las personas, sin aceptar como verdaderas sus creencias equivocadas.