¿Cómo son nuestras vidas un testimonio para Jesús?

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Del Antiguo Testamento

  • El pueblo de Dios debía ser siempre una luz para los demás. Deuteronomio 4:6 muestra que los israelitas debían ser un ejemplo para otras naciones: “Así que guárdenlos y pónganlos por obra, porque esto será su sabiduría y su inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente””.

Del Nuevo Testamento

  • Jesús dice en Mateo 5:16: “Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”. Una vida en consonancia con Cristo es un testimonio del poder de Dios.
  • Gálatas 2:20 indica que Cristo se mostró a través de la vida de Pablo, e implica que lo mismo debería ser cierto en la vida de todos los creyentes: “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
  • Gálatas 5:22-24 dice: “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”. Los comportamientos de los creyentes dan testimonio de su devoción a Jesús.

Implicaciones para hoy

En los tribunales, los testigos declaran para decir toda la verdad y nada más que la verdad. Cuentan lo que vieron o lo que saben de alguien. Pero no todos los testigos son convincentes. La credibilidad de un testigo depende de su propio carácter. El testimonio de un ladrón tiene menos peso que el de una madre trabajadora y amable. ¿Qué tan buen testigo eres de Cristo? ¿Cómo se sostiene tu testimonio acerca de Jesús en tus interacciones con los demás? ¿Coincide tu vida con tus palabras? Cuando interactúas con los demás, ¿muestras los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-24)? ¿Puede la gente darse cuenta de que eres cristiano por tus palabras, acciones, actitudes e interacciones antes de que les digas que lo eres? Deberías hacerte estas preguntas autorreflexivas. Como cristiano, tu vida debe dar testimonio de Cristo. Si tu testimonio es eficaz, otros verán la diferencia y se preguntarán cómo pueden conseguir lo que tú tienes. Eso abre la puerta a compartir el evangelio. En otras palabras, tu testimonio está tanto en los hechos como en las palabras. Cuando ambos coinciden, envías un mensaje claro sobre quién eres y de quién eres. Tus acciones dan credibilidad a tus palabras, y tus palabras explican la verdad de quién es Jesús y cómo la gente puede ser salva. A través de las palabras y los hechos, debes ser un testimonio vivo de Jesús.

Comprende

  • Tu vida debe reflejar una vida renovada en Cristo, distinta del mundo.
  • Tus acciones y palabras son un testimonio de Jesús.
  • Una vida que glorifica a Dios a través del fruto del Espíritu sirve como testimonio a otros acerca de Cristo.

Reflexiona

  • ¿Cómo refleja tu vida la vida renovada que tienes en Cristo, y de qué manera se distingue del mundo que te rodea?
  • Cuando la gente interactúa contigo, ¿cómo te percibe y qué expresa tu testimonio?
  • ¿En qué áreas de tu vida tus acciones y palabras —tu testimonio— no se alinean con tu proclamación como seguidor de Cristo?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo puedes animar a otros creyentes a llevar una vida que refleje la transformación de Cristo en ustedes?
  • ¿Qué papel desempeñan tus acciones a la hora de confirmar el evangelio que compartes con los demás, y por qué debes tomártelo en serio?
  • ¿Cómo puedes responder de manera que honres a Dios y des un testimonio piadoso a los demás cuando pecas?