'Sigue a tu corazón': ¿es un consejo conforme a la Biblia?

El consejo de seguir al corazón se basa en la creencia de que el corazón es una guía confiable. La Biblia no desalienta el uso del corazón en la toma de decisiones; no se nos dice que sigamos solo el intelecto, por ejemplo, pero el corazón no debe guiarnos ni debemos seguirlo ciegamente. En cambio, Proverbios nos dice: "Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia." (Proverbios 3: 5). Tenga en cuenta que este proverbio no aísla al corazón como la guía no confiable, sino que incluye la "inteligencia" o la mente racional, que igualmente necesita la guía de Dios.

El Señor es bueno, y es omnisciente, lo sabe todo. Él es más grande que nuestros corazones (1 Juan 3:20). Él prometió dar sabiduría a los que la pidan (Santiago 1: 5), y nos dio la Biblia para guiarnos (2 Timoteo 3:16). Estas son fuentes de absoluta sabiduría y verdad. Cuando seguimos nuestro corazón, seguimos algo que es, por su propia naturaleza, finito. No importa cuán bien intencionados seamos, no importa qué tan fuertemente nos sintamos acerca de una cosa, el hecho es que no tenemos toda la información. Ahora, esto no quiere decir que seguir tu corazón siempre está mal; A veces es apropiado seguir tu corazón. El problema viene cuando el corazón desea algo que es contrario a la verdad.

Santiago dice que "cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen" (Santiago 1:14). Cuando el deseo contradice la Palabra de Dios y sus mandamientos, el deseo nos incita a pecar. Es incorrecto seguir tu corazón cuando te lleva al pecado. Las emociones no son incorrectas, en sí mismas, pero permitir que nos alejen de la verdad y el sentido común es incorrecto y peligroso. Sin embargo, no siempre es sencillo. Las situaciones emocionales suelen estar cargadas de complicaciones; no suele ser tan fácil como "la Biblia dice esto y mi corazón dice lo contrario". Muchas veces estamos sobrecargados de confusión sobre qué hacer. Es fácil, en una situación así, simplemente "seguir tu corazón" y dejar que las emociones guíen, especialmente porque nuestra voluntad está indisolublemente unida al deseo. Pero esta simple elección no siempre es la mejor.

Cuando hay conflicto, dolor, confusión o deseo fuerte, ¿qué debemos hacer? Confiar. ¿En quién? Generalmente hay suficiente claridad en cualquier situación para dar un pequeño paso o simplemente esperar. Las decisiones impulsivas basadas en la emoción no son recomendables incluso en contextos mundanos, y ciertamente las Escrituras no las recomiendan. "El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias." (Proverbios 22: 3). Siempre debemos confiar en Dios y seguirlo, antes que a cualquier cosa o persona. "Si ustedes y el rey que los gobierne temen al Señor su Dios, y le sirven y le obedecen, acatando sus mandatos y manteniéndose fieles a él, ¡magnífico!" (1 Samuel 12:14).



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