¿Qué dice la Biblia?
Dios se opone claramente al sacrificio humano porque toda vida humana tiene gran valor ante Sus ojos (Deuteronomio 12:31; 18:10; Jeremías 7:31). El rechazo de Dios hacia el sacrificio humano revela Su deseo de defender a quienes fueron hechos a Su imagen (Génesis 1:27) y muestra Su amor y justicia (Éxodo 34:6–7; Salmo 145:17–18; Juan 3:16; 1 Juan 4:8–10). Jesús, plenamente Dios y plenamente hombre, se ofreció a Sí mismo como un sacrificio voluntario y amoroso por nuestros pecados (Juan 10:17–18; Filipenses 2:6–8). Su muerte en la cruz fue temporal y tuvo un propósito redentor; no fue una violación de la dignidad y el valor humanos como lo es el sacrificio humano (Juan 1:1; Juan 10:18). El sacrificio voluntario de Jesús demuestra la gracia de Dios y Su provisión para que la humanidad sea salva de la muerte espiritual (Efesios 2:8–9). Por medio del sacrificio de Jesús, todos los que confían en Él reciben salvación, vida eterna y la seguridad del amor inagotable de Dios (1 Timoteo 2:3–4; Juan 3:16; Tito 2:11).