¿Qué dice la Biblia?
La Biblia te enseña que hay dos tipos de fruto que tu vida puede dar: fruto que es del Espíritu Santo y fruto que viene de la carne, o de tus deseos pecaminosos. Puesto que eres pecador por naturaleza, puedes dar fácilmente las cosas que Gálatas 5:16-21 enumera, como la idolatría, los celos y los ataques de ira. Tienes que confiar en Dios para producir el fruto del Espíritu Santo, que incluye atributos como el amor, la paz, la paciencia y la bondad (Gálatas 5:22-23). Estos frutos que proceden del Espíritu Santo son una prueba visible de tu relación con Cristo y de Su obra en tu vida (Gálatas 5:24). Jesús te enseña en Juan 15:4-5 que la clave para dar este buen fruto es permanecer cerca de Él y que separado de Él no podrás lograr tu objetivo. 2 Corintios 5:17 te dice que, una vez que has aceptado a Cristo como Señor, eres una nueva creación. Lo que solías ser, en tu naturaleza pecaminosa, se ha ido, y lo nuevo, tu conexión con el Espíritu Santo, ha llegado. Este cambio de lo viejo a lo nuevo cambia lo que llevas del fruto del mundo pecaminoso al fruto del Espíritu Santo. A medida que te alejas activamente de los deseos pecaminosos que te dice Gálatas 5:19-21 y te acercas más a Dios, continuarás dando el fruto que Él desea ver en tu vida.