¿Qué dice la Biblia?
La “partícula de Dios”, o bosón de Higgs, es una partícula subatómica que da masa a otras partículas a través del campo de Higgs, tal como predice el Modelo Estándar de la física. Descubierta en 2012 en el CERN, confirma el mecanismo por el que las partículas fundamentales adquieren masa, pero no se relaciona con Dios o la creación en un sentido teológico. Aunque los físicos de partículas la llaman “bosón de Higgs”, los medios de comunicación suelen referirse a ella como la “partícula de Dios”. El apodo refleja el papel crucial de la partícula a la hora de dar masa a otras partículas, pero no se pretendía que tuviera ninguna conexión teológica, a pesar de su nombre. En cambio, “bosón” describe el tipo de partícula subatómica, y “Higgs” se refiere a Peter Higgs, quien predijo su existencia en 1964. El bosón de Higgs permite a los físicos comprender diversos aspectos en el campo de la física de partículas, siendo uno de los más importantes por qué algunas partículas (como los protones y los neutrones) tienen masa y otras (como los fotones) no. El apodo de “partícula de Dios” proviene de la larga lucha de los físicos por encontrar esta partícula en particular. Peter Higgs, que fue el primero en proponer la existencia del bosón de Higgs, es un ateo declarado, por lo que no le importa mucho el apodo, a pesar de que en realidad no hay ninguna intención religiosa detrás de él. Así pues, aunque el nombre de “partícula de Dios” no tiene nada que ver con Dios mismo, su descubrimiento declara Su gloria, al igual que el resto de la creación (Salmo 19:1).