¿Qué dice la Biblia?
Las Escrituras muestran que la mayor bendición que cualquier ser humano puede tener es una relación con el Señor. Incluso en el Antiguo Testamento, la Ley de Moisés establecía disposiciones para los extranjeros que querían vivir entre el pueblo que adoraba al Dios verdadero (Éxodo 12:48-49; Números 15:14-16). En el Nuevo Testamento, el mensaje del evangelio consiste en invitar a la gente a conocer a Cristo (Mateo 28:19-20). Por lo tanto, tu oración por los incrédulos debe ser que se arrepientan y crean en Jesucristo para que puedan tener una relación personal con Él y experimentar la vida eterna (Juan 3:15-18, 14:6, 17:3). Además de orar a Dios por las necesidades personales de los no creyentes, como su seguridad, sus relaciones y su salud, puedes pedirle a Dios que te ayude a ministrarles bien. Esto va más allá de orar por su salvación; puedes hacer un esfuerzo concertado para orar para que el Señor te dé audacia para compartir directamente el evangelio con ellos (Hechos 4:13, 29) y mostrarles el amor de Dios a través de tus palabras y acciones (Lucas 10:25-37; Gálatas 6:10; 1 Pedro 3:15-17). Una de las oraciones más difíciles, pero importantes, es pedir a Dios que te conceda la fuerza para amar y orar por los no creyentes que te tratan mal y tu persiguen (Mateo 5:44).