¿Qué dice la Biblia?
La oración fue y sigue siendo parte del ministerio de Jesús. Durante todo Su tiempo en la tierra, Él priorizó el tiempo de oración individual con Su Padre Celestial, y en Juan 17:1-26 lees la Oración Sacerdotal de Jesús en la que Él ora por Sus discípulos restantes. En Lucas 22:31-32 le dice específicamente a Pedro (Simón): “Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado a ustedes para zarandearlos como a trigo; pero Yo he rogado por tipara que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos”. Esto refleja el corazón de Jesús y el papel de abogado que asume aún hoy en la vida de Sus seguidores. En Hebreos 4:14-16 se hace referencia a Jesús como el “gran sumo sacerdote” de los creyentes, que puede compadecerse de tu humanidad a pesar de no haber pecado; así puedes “acercarte al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Jesús ha estado orando por ti desde Su ascensión de vuelta al cielo, y Él es tu Abogado personal ante Dios Padre, la propiciación permanente por tus pecados (Hebreos 7:25). Incluso como creyente, a menudo pecarás y fracasarás en tu camino de fe, pero aun así Jesús aboga por ti cuando confiesas tus pecados (1 Juan 1:9-2:2).