¿Qué dice la Biblia?
La Biblia destaca la concepción y el nacimiento virginal de Jesús como elementos centrales de Su identidad y misión. Isaías 7:14 anunció una señal: una virgen concebiría y daría a luz un hijo llamado Emmanuel, y Mateo vincula explícitamente esta promesa con Jesús (Mateo 1:22-23). Lucas informa de que María concibió por obra del Espíritu Santo, no de un hombre, subrayando el milagro en el núcleo de Su llegada (Lucas 1:34-35; Lucas 2:1-7). Este testimonio demuestra que el Hijo eterno asumió genuinamente la humanidad real sin dejar de ser plenamente divino (Juan 1:14; Filipenses 2:6-7). También sitúa a Jesús en la línea real de David a través de la paternidad legal de José, cumpliendo la promesa de Dios a la casa y el trono de David (Mateo 1:1-16; 2 Samuel 7:12-16). Puesto que todos en Adán heredan el pecado y la muerte, la santa concepción de Jesús Lo distingue como el segundo Adán sin pecado que puede salvar a Su pueblo (Romanos 5:12, 18-19; Hebrews 2:14-17). Como explica Pablo, en la “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos” (Gálatas 4:4-5). De este modo, el nacimiento virginal sirve como clara validación divina del Mesías y constituye el fundamento del evangelio.