¿Qué dice la Biblia?
Ser parte de la familia de Dios significa tener a Dios como Padre. Mucha gente piensa que Dios es el Padre de todos. Sin embargo, las Escrituras enseñan que, aunque Dios es el Creador de todo, no es el Padre de todos. Desde la caída de Adán y Eva (Génesis 3), la humanidad ha nacido en pecado y, por lo tanto, está alejada de Dios (Salmo 51:5; Efesios 2:12; 4:18; Colosenses 1:21). En tiempos del Antiguo Testamento, a los israelitas se les dio la ley para distinguirlos como “luz para las naciones” (Isaías 42:6), hijos del Dios santo (Deuteronomio 14:1). Después de la venida de Cristo, quienes, mediante la poderosa obra del Espíritu de Dios, creen en Él y en Su sacrificio por sus pecados y Lo reciben, son reconciliados con Dios y adoptados en Su familia (Juan 1:12-13; Romanos 5:10; 8:15-17; Efesios 1:5; Gálatas 4:4-7). En resumen, las Escrituras enseñan que la única manera de tener a Dios como Padre es aceptar a Jesucristo como tu Salvador (Juan 14:6; 1 Juan 2:23).