¿Qué enseña la Biblia sobre el cuidado de los padres mayores?

Una de las primeras acciones de la iglesia primitiva fue organizar el cuidado de los necesitados. Santiago escribió: "La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es esta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo." (Santiago 1:27).

Se esperaba que los cristianos cuyos miembros de la familia estuvieran necesitados satisfacieran esas necesidades. 1 Timoteo 5: 3–4 instruye: "Reconoce debidamente a las viudas que de veras están desamparadas. Pero, si una viuda tiene hijos o nietos, que estos aprendan primero a cumplir sus obligaciones con su propia familia y correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios." Unos versículos más adelante, en el versículo 8, la fe de una persona está ligada al cuidado de los de su casa: "El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo."

Uno de los Diez Mandamientos que Dios le dio a Israel es: "Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios." Efesios 6: 2–3 reitera este mandamiento y llama la atención sobre la consecuencia positiva asociada de honrar a nuestros padres: "para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra" (Efesios 6: 3).

No hay duda de que los cristianos deben honrar a sus padres y cuidarlos. A veces, cuidar de padres mayores puede parecer una carga, pero en realidad es un privilegio. Al cuidar de los padres mayores, podemos devolver el regalo de su cuidado por nosotros cuando éramos niños. Si nuestros padres no nos cuidaron bien, cuidar a los padres mayores es una oportunidad para demostrar el amor y la gracia inmerecidos de Dios. De cualquier manera, cuidar a los padres mayores es algo a lo que Dios nos llama y es una forma de servirlo y glorificarlo.

El cuidado de nuestros padres ancianos se verá diferente en diferentes situaciones. Para algunos, podría tener relación con el ayudar con el mantenimiento de la casa o el jardín o hacer los mandados. Para otros, podría incluir el brindar ayuda financiera o ayudar a tomar decisiones financieras, legales o médicas. En el caso de otros, se podría requerir que un padre mayor viva en nuestro hogar. Algunos padres mayores pueden preferir vivir en una comunidad de jubilados o tienen necesidades médicas que solo pueden satisfacerse en un hogar de ancianos. Cuando este es el caso, somos responsables de asegurarnos que nuestros padres estén recibiendo la atención adecuada. Tampoco debemos dejar de visitar a nuestros padres. Incluso si viven de forma independiente, la mayoría de los padres mayores aprecian que sus hijos se esfuercen por mantenerse en contacto. En resumen, cuidar de los padres mayores significa tener un corazón dispuesto a satisfacer sus necesidades específicas de la mejor manera posible y honrando a Dios. También significa mostrar amor activo por los padres y tomar la iniciativa para ayudarlos a satisfacer sus necesidades físicas y emocionales.

Algunos padres mayores son más difíciles que otros, ya sea emocionalmente o en sus necesidades físicas. No es inapropiado establecer límites en el cuidado de los padres mayores, pero es incorrecto descuidar sus necesidades reales. Gálatas 6: 2-5 dice: "Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. Si alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo. Cada cual examine su propia conducta; y, si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie. Que cada uno cargue con su propia responsabilidad." Podemos acercarnos al cuerpo de Cristo para que nos ayude mientras cuidamos a los padres mayores. Otras personas que han cuidado a sus padres mayores a menudo están equipadas con recursos útiles y sabios consejos. Por supuesto, también debemos buscar la sabiduría de Dios a través de la oración (Santiago 1: 5). En última instancia, es Dios quien nos equipará para cuidar de nuestros padres mayores y caminará junto a nosotros mientras lo hacemos.

No debemos permitir que las preocupaciones del mundo, el esfuerzo por obtener ganancias materiales o mundanas, reemplacen o interrumpan el amar y servir a Dios al amar y servir a los demás, especialmente a los de nuestra propia familia. En lugar de ver el cuidado de los padres mayores como una tarea penosa, deberíamos verlo como un regalo de Dios. Es una oportunidad para compartir Su amor. Y muy bien puede ser un momento precioso de conexión con tus padres que atesorarás después de que él o ella se hayan ido.



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