La Biblia no especifica exactamente cuánto tardó Noé en construir el arca, pero las pistas sugieren que tardó entre 50 y 80 años. Noé tenía más de 500 años cuando nacieron sus hijos, y en su año 600 entró en el arca, lo que indica que el periodo de construcción fue inferior a 100 años.
El prolongado esfuerzo de Noé pone de relieve la importancia de permanecer fiel a las instrucciones de Dios, incluso durante largos periodos de espera. Puedes confiar en que Dios siempre está actuando y que hará el bien.
El largo período que Noé dedicó a la construcción del arca revela la importancia de seguir haciendo lo que Dios te llama a hacer y de vivir para Él, aunque lleve mucho tiempo. Aunque no se especifica la duración exacta de la construcción del arca, Noé se comprometió a seguir el mandato de Dios.
Incluso en tiempos prolongados de espera y esfuerzo, Dios actúa. Él da fuerzas, permanece presente y es fiel para hacer el bien a los que creen en Él. Encuentras fuerza y aliento cuando permaneces en Él (Juan 15). Buscando y siguiendo al Señor donde Él te guíe y confiando en Su tiempo y resultado, puedes soportar con perseverancia y fidelidad.