¿Responde Dios a las oraciones?

Sí, Dios contesta las oraciones. Y Él les responde con un "Sí" cuando nuestras oraciones se alinean con Su voluntad (1 Juan 5: 14-15). Pero Dios no es una Papa Noel cósmico que concede todos nuestros deseos.

Lo que Dios desea más que nada es una relación con las personas. Cuando llegamos a conocer a Dios a través de Su Palabra, la oración, Su pueblo y las circunstancias que Él permite en nuestras vidas, lo entendemos mejor y aprendemos a estar unidos con Su obra en nuestras vidas.

Vemos hombres y mujeres alineados con los propósitos de Dios a lo largo de la Biblia, a veces con conocimiento y comprensión y otras no.

En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo dirige a los cristianos en muchas circunstancias. En una de las primeras declaraciones de este tipo en la historia, los líderes de la iglesia reconocen una especie de asociación con Dios al tratar con preguntas sobre la iglesia en Hechos 15:28: "Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos."

Dios escucha todas nuestras oraciones (Mateo 7: 7) y no ignora a Sus seguidores (Lucas 18: 1–8). Dios nos ayuda activamente con nuestras oraciones a Él. Romanos 8: 26–27 dice: "Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios."

Nuestras oraciones son mejores cuando terminan con Dios recibiendo honor y gloria. Jesús nos enseñó a orar a través de la Oración Modelo (Mateo 6: 9-13; Lucas 11: 2–4) que comienza honrando a Dios y luego pidiendo que se haga Su voluntad, que Él nos provea de nuestras necesidades diarias y nos ayude con nuestra relación con Él y con los demás.

Es probable que Dios conceda nuestras oraciones cuando se alinean con Sus deseos para con nosotros, y niegue otorgar nuestras oraciones cuando eso nos perjudica a nosotros o nuestra relación con Él. Confiamos en que Él sepa la diferencia.

Dios parece responder "sí", "no" o "espera" a la mayoría de las oraciones.

En 1 Samuel, Dios responde la oración de Ana para tener un hijo. Las oraciones de Daniel para vivir son respondidas, pero Esteban fue martirizado. En Juan 11, el hermano de María y Marta, Lázaro, no es sanado por Jesús. Más tarde, sin embargo, Jesús lo levanta de la muerte. Parecía haber un "no" o "espera" a las oraciones de las hermanas en este caso.

Cuando crecemos en nuestra relación con Dios, lo conocemos mejor y nuestras oraciones se vuelven más acordes con Su voluntad. Cuando entendemos su voluntad y contesta nuestras oraciones con un "sí", podemos estar seguros de que estamos orando en Su voluntad (Juan 14:13).

En todas nuestras oraciones, debemos recordar a quien le oramos: el Dios todopoderoso del universo que nos conoce porque nos creó y que sabe, incluso más que nosotros, lo que es mejor para nosotros.

"Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas." (Proverbios 3: 5–6).



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