¿Cómo se supone que debemos orar?

La oración es un tema curioso para discutir. Aún más, es un proceso misterioso en el que participar. La oración, en esencia, es una conversación con Dios. No solo hablando, sino también escuchando. La oración es una marca distintiva de un cristiano; él ora porque cree que Dios existe, que Dios escucha y que a Dios le importa.

Por todo el tiempo que han existido bancos de iglesia y lugar al lado de la cama, los pastores y los padres han estado enseñando a las personas cómo orar. Ponerse de pie. Sentarse. Arrodillarse. Hacer una reverencia. Cerrar los ojos. Doblar tus manos. Sentarte quieto. Orar cuando te levantas por la mañana. Orar antes de irte a la cama. Siempre comenzar las oraciones con "Padre Nuestro". Siempre terminar las oraciones con "En el nombre de Jesús, amén". A primera vista, esto parece ser un resumen prescriptivo de cómo orar, lo que significa que debemos hacer estas cosas. Sin embargo, como la gracia de Dios abunda, esta lista es permisiva, lo que significa que así es como podemos orar. No hay una posición correcta del cuerpo o una hora del día o palabras específicas requeridas en la oración. Nuestra capacidad de orar a Dios se basa en su gracia recibida por la fe en Jesús. Jesús nos da acceso a Dios a través de la oración (Hebreos 4: 14-16; 10: 19-23); La oración no es una fórmula mágica, sino un resultado de nuestra relación con Dios.

Jesús nos dice que la oración debe ser parte de nuestra vida normal, y nos guía sobre cómo hacerlo. Él dice: "Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. "(Mateo 6: 5–8).

Aprendemos de Jesús que debemos orar, que debemos ser honestos y no tener una agenda oculta, y que debemos orar a Dios y no orar para impresionar a la gente. Enseña que es mejor orar con humildad y, a menudo, en privado, solo con Dios. Podemos usar un lenguaje claro, simple y honesto con Dios, como un niño pequeño que le habla a su padre. Sin grandes palabras, sin orgullo. En Mateo 6: 8, recibimos gran consuelo y aliento, porque Dios ya sabe lo que estamos pensando, y aún así quiere que le hablemos al respecto.

Nuevamente, la oración no es una fórmula mágica o un guión perfecto que nos ayuda a obtener lo que queremos. No tenemos que arrodillarnos ante Dios para evitar que se enoje. No tenemos que recitar las palabras correctas con el tono correcto para que preste atención. Podemos hablar con Dios con la confianza de que Él nos escucha (1 Juan 5: 14–15), y la confianza de que nos habla a través de Jesús (Hebreos 1: 1–2). Filipenses 4: 6–7 nos dice que oremos sin estar ansiosos, que oremos por todo y que oremos con corazones agradecidos. En lugar de preocuparnos de que la oración sea dura o intimidante, simplemente podemos responder a la invitación de Jesús: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso." (Mateo 11:28). Podemos llegar a Dios tal como somos, sin pretender, sino con honestidad. Él se deleita en que nos acerquemos a Él más que en nuestras palabras.

La enseñanza más popular de Jesús sobre el tema de la oración se encuentra en Mateo 6: 9–13 y se conoce como la Oración Modelo. Esto a menudo se recita en las iglesias como parte del culto corporativo, aunque no es necesario que lo sea. La Oración Modelo es un hermoso resumen de cómo podemos orar, y transmite la verdad sobre quién es Dios. Es principalmente una guía, una invitación, una expresión de la relación que Dios quiere tener con nosotros. La Oración Modelo nos muestra que Dios es cercano y amoroso como un padre, que Él es soberano y que controla todas las cosas, que Él es quien nos da todo lo que necesitamos, que Él es quien finalmente perdona, y que Él solo nos protege. Si no estás seguro de quién es Dios, ¡esta lista es una lista en la que puedes creer!

Dios nos ha invitado a hablar con Él y podemos alegrarnos: "El corazón me dice: «¡Busca su rostro! Y yo, Señor, tu rostro busco." (Salmo 27: 8).



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