¿Qué dice la Biblia?
La circuncisión era una señal física de inclusión en el pacto con Abraham, la cual marcaba a la descendencia de Abraham y la distinguía (Génesis 17:10-14). El bautismo es una ordenanza del Nuevo Pacto dada a los creyentes como señal de fe e identificación con la muerte y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-4). Algunos creen que el bautismo sustituye directamente a la circuncisión, señalando versículos como Colosenses 2:11-12, pero el paralelismo allí es entre la circuncisión espiritual y la unión con Cristo, no entre la circuncisión infantil y el bautismo infantil. El Antiguo Pacto marcaba a la nación externa de Israel; el Nuevo Pacto es para aquellos que han nacido de nuevo interiormente (Jeremías 31:33-34). En ninguna parte de la Biblia encuentras niños bautizados simplemente por la fe de sus padres, ni se le aplica nunca el bautismo a los no creyentes. Aunque ambos signos comunican pertenencia, el bautismo es un signo que debe hacerse después de la salvación, a diferencia de la circuncisión, que era un signo que debía hacerse antes de entrar en la alianza consciente. El bautismo no sustituye a la circuncisión, sino que es un nuevo signo que apunta a una alianza mejor, basada en una promesa mejor.