¿Qué dice la Biblia?
El amor de Dios es incondicional porque Él ama a aquellos que no lo aman. Es decir, Su amor no depende de que la gente lo ame a Él primero. Sin embargo, que Su amor sea incondicional no significa que seas libre de odiarlo, de ignorarlo o de vivir en pecado sin consecuencias. Él es santo y justo, lo que significa que le pedirá cuentas a todo pecado y a todo pecador. Para aquellos que no se arrepienten, esto significa enfrentarse a Su justo juicio. En lugar de pasar por alto tu pecado, el amor incondicional de Dios se muestra proporcionando una manera de escapar del juicio a través de Su Hijo. Este amor es incondicional porque no mereces la oportunidad de salvación; se te dio cuando aún te oponías a Él. Sin embargo, aunque esta oferta es incondicional, debes arrepentirte de tu pecado y confiar en Jesús para experimentar plenamente el amor salvador de Dios. Rechazar a Jesús significa que, después de la muerte, Dios deja de mostrar Su amor incondicional y, en su lugar, administra justicia y castigo eterno.