¿Qué significa el mandato de amarnos unos a otros?

En la Última Cena, Jesús instruyó a sus discípulos a amarse unos a otros: "Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros"(Juan 13: 34–35). ¿Qué quiso decir él?

Jesús quiere que sus seguidores se preocupen entre sí en los niveles más profundos. Una característica distintiva de los cristianos debe ser su amor mutuo. Nuestro amor por los demás fluye de nuestro amor por Dios, que es el resultado del amor de Dios por nosotros (1 Juan 4:19). Juan, uno de los discípulos de Jesús, escribió a menudo sobre el amor. Por ejemplo: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. […] Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano."(1 Juan 4: 10–11, 21).

Jesús quiere que sus seguidores no estén limitados principalmente por el servicio, el mandamiento, la familia, la nacionalidad, la promesa, la raza, el interés o cualquier otra cosa, sino mas bien por el amor.

Cuando el Espíritu Santo apareció en Pentecostés, se reunieron personas de todo el mundo, personas de otras naciones con intereses y antecedentes variados (Hechos 2: 9–11), pero una vez que estaban atados en Cristo, comenzaron a servir a los demás, compartiendo sus recursos y dándole a los necesitados (Hechos 2: 42–47). Esto fue el amor en acción.

Jesús nos dio un modelo de cómo amarnos unos a otros. Él ama incondicionalmente (Romanos 5: 8), sacrificialmente (2 Corintios 5:21), con la capacidad de perdonar (Efesios 4:32), y para siempre (Romanos 8: 38–39). Él y su amor son santos (Hebreos 7:26). Debemos amar así.

Estamos en condiciones de seguir el ejemplo de Jesús gracias al Espíritu Santo (Filipenses 2:13; 2 Corintios 3:18). Nuestra elección de seguir la guía del Espíritu Santo y la instrucción de Jesús en la Palabra de Dios nos da la capacidad de seguir su ejemplo.

Debemos amarnos unos a otros, a nuestros vecinos e incluso a nuestros enemigos (Mateo 5: 43–48). Este tipo de amor se describe en 1 Corintios 13: 4–8: "El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá".

Amarse unos a otros como Cristo nos amó solo es posible con el poder sobrenatural de Dios (2 Pedro 1: 3–8). Jesús nos da el mandamiento de amarnos unos a otros, luego nos da el poder para hacerlo.



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