¿Habla la Biblia del aborto espontáneo?

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Del Antiguo Testamento

  • En última instancia, el aborto espontáneo es la muerte de una persona. El Salmo 139:13-16 dice:
  • “Porque Tú formaste mis entrañas;
  • Me hiciste en el seno de mi madre.
  • Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho;
  • Maravillosas son Tus obras,
  • Y mi alma lo sabe muy bien.
  • No estaba oculto de Ti mi cuerpo,
  • Cuando en secreto fui formado,
  • Y entretejido en las profundidades de la tierra.
  • Tus ojos vieron mi embrión,
  • Y en Tu libro se escribieron todos
  • Los días que me fueron dados,
  • Cuando no existía ni uno solo de ellos.”
  • A pesar de lo que sucede por la caída del mundo, Dios sigue viendo a una persona, hecha a Su imagen (Génesis 1:27), viviendo según el potencial ordenado por Él dentro del vientre de su madre.
  • La separación de un hijo perdido no tiene por qué ser permanente. Después de que el bebé de David y Betsabé murió, en 2 Samuel 12:21-23, David anunció su convicción de que volvería a ver a su hijo:
  • “yo iré a él, pero él no volverá a mí.”
  • David estaba convencido de que volvería a ver a su hijo. Tú puedes consolarte con esa misma convicción.
  • Puede parecer lógico culpar a Dios por la tragedia, ya que Él está en control. Pero es mucho mejor buscar en Dios el consuelo y el amor que solo Él puede dar. Él le promete paz a quienes acuden a Él (Salmo 34:17-18; Isaías 26:3-4).

Del Nuevo Testamento

  • Dios promete no dejarte nunca, sin importar cuáles sean las circunstancias (Hebreos 13:5).
  • Hebreos 12:15 exhorta:
  • “Cuídense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.”
  • Es insensato albergar amargura hacia la Única persona que es tu amparo y fortaleza, tu “nuestro auxilio pronto en las tribulaciones” (Salmo 46:1).
  • Dios les ha prometido a los creyentes:
  • “Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.”
  • (Apocalipsis 21:4). Puedes estar seguro de que el dolor que experimentas por la pérdida de un hijo no existirá en el cielo nuevo y la tierra nueva.

Implicaciones para hoy

Un aborto espontáneo es la muerte de un niño antes de nacer. El vientre de la madre está diseñado para ser un lugar cálido y seguro. Sin embargo, el mundo caído, lo que incluye varios miles de años de problemas genéticos inducidos por el pecado, puede causar errores cromosómicos en el óvulo o en el espermatozoide. Si los defectos son demasiado grandes, el feto suele ser abortado espontáneamente. Los problemas en el sistema reproductor de la madre también pueden causar dificultades para llevar un bebé a término. La mayoría de los abortos espontáneos no se deben a nada que la madre haya hecho o que haya podido evitar. Puesto que Dios ve a cada niño no nacido como alguien hecho a Su imagen, tú también deberías hacerlo. Es totalmente apropiado nombrar al niño, reconocer su individualidad y llorar su pérdida. Tanto si el bebé era planeado como si no, deseado o no, el aborto espontáneo sigue siendo la muerte de un hijo; es una pérdida con la que tu Padre celestial puede identificarse (Juan 3:16). Dios no solo cuida del bebé, sino que ama a los padres en duelo. Puedes y debes responder al aborto espontáneo dándote permiso para llorar plenamente, sabiendo que Dios ve y valora a tu hijo. Procesar el dolor por la muerte de tu bebé mediante un diario, la oración o una pequeña ceremonia puede ayudarte a reconocer tu pérdida y a iniciar el proceso de sanación. Apoyarte en Dios a través de la oración, las Escrituras y relaciones de apoyo te permite experimentar Su consuelo y Su presencia (Salmo 34:18). Buscar asesoramiento profesional o unirte a un grupo de apoyo para el duelo también puede proporcionarte orientación y comunidad para procesar las complejas emociones de la pérdida. Por último, mientras sanas, puedes honrar la memoria de tu hijo eligiendo vivir con esperanza, confiando en el amor y en la fidelidad de Dios, incluso en medio del dolor (Romanos 8:28). Las circunstancias pueden ser difíciles; la situación puede parecer desesperada. Pero un hijo, por corta que sea su vida, es siempre una bendición.

Comprende

  • Los niños fallecidos por aborto espontáneo son plenamente humanos, formados intrincadamente por Dios y valorados a Sus ojos, aunque sus vidas sean breves.
  • Como padre o madre que sufre un aborto espontáneo, no estás solo; Dios te proporciona Su presencia y la esperanza de sanación.
  • El aborto espontáneo es a menudo el resultado del estado caído del mundo, y permitirte a ti mismo vivir el duelo es una parte esencial de la sanación.

Reflexiona

  • ¿Cómo puedes honrar y reconocer personalmente la vida de un hijo perdido por un aborto espontáneo, aunque su vida haya sido muy breve?
  • ¿Cómo puedes apoyarte en la presencia y en las promesas de Dios para encontrar consuelo y esperanza durante tu duelo?
  • ¿Cómo puede ayudarte a liberarte de la culpa y a procesar tus emociones el hecho de entender el aborto espontáneo como una consecuencia natural de un mundo caído?

Ponlo en práctica

  • ¿Cómo puedes apoyar a los padres que sufren un aborto espontáneo de una manera que refleje la compasión y la presencia de Dios?
  • ¿Qué prácticas o rituales podrías crear para honrar a los niños perdidos por un aborto espontáneo y reconocer su valor?
  • ¿Cómo puede tu comprensión de la perspectiva de Dios sobre la vida y la pérdida influir en la forma en que ministras a otros que experimentan este dolor?