¿Qué dice la Biblia?
La Palabra de Dios no cambia, pero el uso de las palabras y los idiomas sí lo hace, por lo que se necesitan traducciones actualizadas y revisadas de la Biblia. La Biblia fue traducida por primera vez al inglés a finales del siglo XIV por John Wycliffe, y al español, la primera traducción completa desde los idiomas originales fue la Biblia del Oso (obra de Casiodoro de Reina) en 1569, la cual fue revisada posteriormente por Cipriano de Valera en 1602, dando origen a la versión Reina Valera, que ha sido revisada varias veces a lo largo de los siglos. La explosión de nuevas traducciones de la Biblia no se produjo hasta mediados del siglo XX. Los avances en la arqueología y en la investigación histórica también han esclarecido costumbres y prácticas antiguas, permitiendo traducciones más precisas de los pasajes bíblicos. Aunque los escritos originales en hebreo, arameo y griego son inerrantes, infalibles e inspirados por Dios (2 Timoteo 3:16), puedes confiar en que el Espíritu Santo también guía a los traductores fieles de la Biblia en la actualidad. La Biblia, aunque esté traducida, sigue siendo la Palabra de Dios. Aunque un estudio serio debería incluir la comparación de varias traducciones diferentes, en última instancia es el Espíritu Santo quien le revela a tu espíritu el significado de la Palabra de Dios (1 Corintios 2:12-14).