¿Qué dice la Biblia?
A primera vista, Romanos 2:7 parece implicar que nos salvamos por nuestras propias buenas obras, pero nada más lejos de la realidad. Las afirmaciones deben tomarse en el contexto del pasaje en el que se encuentran y del resto de la Biblia. La Biblia enseña que la salvación viene por gracia mediante la fe (Efesios 2:8-9). Pablo menciona repetidamente que la salvación es un don (Romanos 3:22, 24; 6:23). Otros escritores del Nuevo Testamento, y el propio Jesús, confirman que no hay nada que podamos hacer para ganar la salvación (Juan 3:16-18; 6:28-29; 1 Pedro 1:3-9; 1 Juan 3:1-5; 5:1-12). Pablo reitera varias veces a lo largo de Romanos y de sus otras epístolas que la verdadera justicia viene por la fe, no por la ley (Romanos 3:20, 28; 4:5; 11:6; Gálatas 2:21). Tomado en el contexto de toda la carta y de todo el consejo de las Escrituras, Romanos 2:7 no enseña una salvación basada en las obras. Más bien, describe las acciones justas que seguirán al cambio de corazón que acompaña a la salvación. Sin esta renovación espiritual, nuestras acciones no serán piadosas; este es el punto del versículo 8. El comportamiento piadoso es la prueba externa de la transformación interior y la morada del Espíritu Santo que viene al recibir el don gratuito de la vida eterna (Juan 14:17; Romanos 8:9-11). La salvación es solo por la gracia de Dios, recibida por medio de la fe. El resultado de la salvación es una vida transformada (2 Corintios 5:17; Efesios 2:8-10).