¿Qué dice la Biblia?
El rastafarismo eleva a Haile Selassie a la categoría de divino y lo llama la segunda venida de Cristo, pero este "Jah" no es el Dios de la Biblia. El nombre Jah proviene de la versión King James (o versión Autorizada en inglés) del Salmo 68:4, que llama a Dios por el nombre JAH, la versión abreviada de YHWH, o Yahweh (Jehová). Así que Jah es un nombre bíblico para Dios, pero el mero uso de este nombre no les otorga a los usuarios un conocimiento de Jesús ni una relación con Él. Los rastas no adoran al Dios de la Biblia. Usar el nombre "Jah" no otorga conocimiento ni relación con el Dios verdadero. Dios es soberano, eterno e inmutable, claramente distinto de los líderes humanos o de los íconos culturales (Deuteronomio 6:4; Isaías 45:5-6; Malaquías 3:6). La salvación y una verdadera relación con Dios solo llegan a través de la fe en Jesucristo y de la obra transformadora del Espíritu Santo. Las enseñanzas rastafaris malinterpretan las Escrituras, sustituyen la fe en Jesús por la lealtad a Selassie y promueven rituales que no pueden producir una transformación espiritual. La verdadera adoración requiere creer en el Dios trino —Padre, Hijo y Espíritu Santo—, no en movimientos dirigidos por humanos o en reinterpretaciones culturales. La Biblia establece una norma clara: solo el Dios revelado en las Escrituras ofrece salvación, vida eterna y auténtica guía espiritual.