En griego, la palabra epístola significa «carta» o «mensaje», por lo que una epístola es una carta o algún tipo de correspondencia escrita, probablemente en un pergamino. Las epístolas eran muy frecuentes en la época en que se escribió el Nuevo Testamento. Muchos de los libros
Las epístolas sirven de guía práctica sobre quién eres en Cristo y cómo estás llamado a vivir como seguidor Suyo. Te enseñan lo que significa ser salvo por gracia, cómo caminar en el Espíritu y cómo vivir en comunidad con los demás. Cuando lees cartas como Romanos, Efesios o Santiago, se te recuerda que tu fe debe ser visible en tus acciones, a través de la humildad, el amor, la integridad y la perseverancia.
Estas cartas te desafían a dejar atrás tus viejas costumbres y a abrazar la nueva vida que Dios te ofrece, la cual está marcada por la santidad y el propósito. Al aplicar la sabiduría de las epístolas, creces no solo en conocimiento, sino también a la semejanza de Cristo, convirtiéndote en un testigo más fiel en un mundo quebrantado.